Colacracia: la obsesión que comparten los argentinos
Colacracia
- Las sesiones fotográficas buscan sólo una cosa: colas.
- Con el verano y la excusa de la malla, la preocupación y fascinación por la parte trasera aumenta a grados exorbitantes.
La presión por el cuerpo ideal aumenta conforme los programas de televisión y las revistas se escudan bajo el leit motiv veraniego y muestran casi las 24 horas del día las colas perfectas.
“El hombre empezó a darle importancia a la cola porque sabe que lo primero que le mira una mujer es eso”, explicó a Noticias Claudio Martínez, diseñador y experto en modas y agregó: “Trabajo con modelos y casi de lo único que hablan es del culo de los futbolistas”.
Los masajes, drenajes linfáticos y dos o tres horas por semana de gimnasio, son algunos de los consejos que deslizó la revista noticias. A su vez, las viejas y tan mencionadas sentadillas, continúan en su podio de las más realizadas por los que buscan mejorar la cola.
Otra técnica, un poco más nueva, es la que utiliza la patinadora, vedette, bailarina y en fin, todo lo que Marcelo Tinelli disponga, Jessica Cirio. Los electrodos, tienen como objtivo reafirmar la cola y para ello descarga impulsos eléctricos rítmicos para contraer y relajar.
¿Un dato? Aunque se recomiende un máximo de tres sesiones semanales, la rubia se somete a diario para mantener su rasgo distintintivo: su cola.
Esta obsesión, tan distinta a la norteamericana, tiene su explicación biológica aunque resulte extraño. “Al agacharse de espaldas al varón y adoptar la típica posición invitadora a la cópula de los primates, la mujer emite una importante señal para nuestra especie y que tiene origen biológico muy antiguo”, narra Desmond Morris, un zoólogo y etólogo.
Mientras que todos le buscan un por qué, las playas argentinas explotan. Aunque seguramente en California Florencia Tesouro, la cola Reef 2007, no tendría la misma llegada; en la costa argentina la obsesión sigue siendo la misma.
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