Cómo marcar superioridad y quedar como un dandy

Sociedad

*Muchos intentan exhibir su superioridad basandosé en diferentes estrategias bajo la premisa de parecer más de lo que son. Sin embargo, no todas son correctas y muchas veces las apariencias engañan.
*minutouno.com te acerca tips para lograr aires de poder y quedar como un señor.

Que el mundo se detenga ante uno y que todo quede en suspensión no es imposible. La premisa es parecer más de lo que se es. El objetivo: marcar quién tiene el poder y demostrar esa impronta de superioridad. Para ello existen muchas estrategias. Sin embargo, no todas están bien vistas y hasta pueden ser contraproducentes. 

Para la asesora en imagen Florencia Ducos “existen reglas que marcan una natural superioridad, y otras de las que abusamos para aparentar un nivel que no tenemos. Hacer uso de las primeras hace que realmente nos luzcamos y demos una imagen de importancia y elegancia. Las otras, no”.

Es que muchos trucos para parecer “más” no tienen muy buena prensa. Y lo que es peor, no sólo no se logra el tan preciadao aire de superioridad sino que a cambio lo único que se consigue es el desprecio de los demás.

“Hacer esperar al otro es un recurso desagradable y más que superior es ser un irrespetuoso. Ese tipo de métodos que organizan el espacio y el tiempo (otros dicen dónde debo pararme y a dónde debo mirar) están pasados de moda”, sostuvo tajantemente el psicólogo laboral e institucional Roberto Gómez.

Para el especialista, en la actualidad la superioridad se marca desde la imagen y el saber: “En estos momentos se han hecho tan visibles esos antiguos manejos que ya no les resultan adecuados. Hoy el poder pasa más por las competencias y las cualidades de la persona sumado a su imagen, que por los manejos”.

Por eso, los especialistas consultados por minutouno.com te acercan métodos que te harán quedar como un dandy pero sin ser odiado.


Los SI de la superioridad

- Apariencia: la vestimenta debe corresponder a nuestro nivel jerárquico y social. Calidad, líneas y cortes elegantes. Conjuntos bien pensados, sobrios, discretos y bien coordinados.

-Maneras y modales: como decimos informalmente, lo cortés no quita lo valiente. La cortesía nunca esta de más, no somos menos por ser amables. De esta forma, hasta podemos sacar partido.

-Discreción: no pasarnos de amables y caer en confianzudos o entrometidos. Ser medidos en los comentarios -sobre todo en lo que atañe a nuestra vida personal- con gente que apenas conocemos es un sinónimo de clase.

-Gestos y miradas: lo ideal es ser sobrio también con ellos. La simpleza es la clave ya que los ademanes desmedidos o ser demasiado grandilocuente no es un signo de distinción. La mirada fija da importancia al contrario de una distraída.

-El que sabe, sabe: las personas importantes saben dirigirse tanto a un conductor de colectivos como a un presidente de una compañía líder.

-Tranquilidad: cuando tengamos que interactuar con gente que nos pueda resultar intimidante, lo que debemos hacer es mantenernos calmos, seguros, con voz firme, la mirada sostenida y saludar con seguridad y confianza.

Un consejo es ensayar esas situaciones para que al hacerlas nos resulten cómodas. Respirar profundo, pararnos bien firme al piso y sonreír delicadamente nos harán ver seguros y confiados.

-Invitaciones: cuando se arregla un almuerzo o cena de negocios lo ideal es ir al mismo lugar donde se va habitualmente. Así, podemos apelar a la buena voluntad de las personas para darnos corte (mozos, empleados de locales). Por ejemplo, conseguir un buen lugar por ser habitué es una muestra de que somos gente conocida e importante.

-Hablar lo justo y necesario: no ser exagerado ni abundar en detalles que no hacen al motivo de la reunión y molestan al otro. Hablar pausado y con precisión da cuenta de la seguridad de uno.


Los NO de la superioridad

- La eterna espera: hacer aguardar a una persona que ha sido citada para determinada hora no está bien visto. Muchos lo utilizan como estrategia para demostrar lo ocupados que están, cuántos negocios y trabajo tienen y cuán imprescindibles son. Sin embargo, para Ducos esto sólo hará que el citado llegue a aborrecerlo.

“Hacer esperar a otro sólo por gusto no está bien. Es una falta de cortesía y habla mal de la persona y hace que el otro se moleste”, expresó la asesora en imagen.

-Cante pri: llegar último es un recurso muy utilizado como sinónimo de distinción. Pero tampoco es necesario.

-Signo pesos: hacer ostentación de los bienes, viajes, y objetos costosos que se poseen o adquirieron no está bien. La abundancia en detalles al respecto se vuelve tediosa para el otro y muchas veces ni siquiera hace al tema en cuestión.

-Menosprecio: tratar mal a cualquier persona de cargo menor al de uno nunca habla bien de una persona. Pensar que el mal trato nos hace ver importantes es un típico error. La tranquilidad con que nos manejamos quiere decir que estamos muy seguros de quienes somos y donde estamos, no nos hace falta apelar a la displicencia, para darnos nuestro lugar.

Dejá tu comentario