El aporte argentino a la Real Academia: "Tanguear", "Despelote" y "DNI"
Este jueves se presenta en Madrid el nuevo Diccionario de la lengua española , el que establece las fronteras de lo correcto y lo incorrecto para un idioma que se habla en más de 20 países.
Placar, sin d, se presenta como un término del Río de la Plata que alude a un "armario empotrado". Las rotiserías de todo el país también pueden celebrar que su nombre ha salido de la clandestinidad, y los policías podrán escribir con tranquilidad la palabra identiquit. Justo antes de que comience la temporada de verano, las temibles medusas locales finalmente será reconocidas como aguavivas, el nombre con el que siempre se las ha llamado en la Costa Atlántica, así como en Uruguay, Chile, Puerto Rico y algunas zonas de España.
El Diccionario también refleja los cambios sociales de los últimos años, aunque en algunos casos se trata de realidades tan instaladas que las palabras ya suenan como viejas conocidas. "El diccionario no puede ir tan rápido como la sociedad", declaró José Manuel Sánchez Ron, miembro de la Real Academia Española, en una jornada previa a la presentación del jueves.
Ahora las academias avalan expresiones vinculadas con las nuevas familias (como monoparental y homosexualismo), nuevos hábitos (pilates) y preocupaciones sociales (sostenibilidad), y tendencias preocupantes como la medicalización (el uso excesivo e inapropiado de medicinas). La calle Corrientes también hace su aporte ilustre a la lengua española por medio de la palabra vedetismo, definida como la "inclinación desmesurada a destacar y ser centro de atención".
Progre y cortoplacismo, otras dos de uso habitual en la política argentina, ahora engrosan el léxico avalado por las autoridades lingüísticas, junto con otras palabras que expresan cuestiones más vinculadas con los problemas del otro lado del Atlántico, como antieuropeo y neofascismo. Tal vez la obsesión psicoanalítica porteña influyera en la inclusión de voces como depre y obsesivo-compulsivo, y el problema de la inseguridad se filtra en la dramática acuchillamiento.
El inglés contribuye con una serie de donaciones que algún hispanohablante sabrá valorar, como baipás (un pequeño reconocimiento a René Favaloro), bluyín, dron, espray, esmog, jipismo, órsay, óscar, pósit (por los papelitos autoadhesivos) y la imprescindible supermán. Otros ingresos saben más bien como curiosidades al paladar argentino, como miguelangelesco (relativo a Miguel Ángel), oenegé (por ONG) y la elegante embraguetarse.
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