De sofá en sofá: cómo es el turismo internacional gasolero

Sociedad


  • La web pone al alcance de un click un alojamiento gratis en cualquier punto del mundo con tan sólo hacerse miembro de una suerte de club virtual dedicado a los amantes de los viajes, por más recóndito que sea, .
  • A cambio, uno tiene que dar lo que recibe. O sea, estar dispuesto a hospedar a un extranjero.

Dormir gratis en ciudades tan conocidas y caras como Barcelona, Washington, París, Roma o Londres. O en otras, sin tanto paseandero cámara en mano, como Timisoara, Malmö o Sebastopol. Pero dormir gratis, al fin. De eso se trata. Como hoteles, hostels y pensiones no suelen estar al alcance de cualquier billetera, una nueva tendencia asoma en el mercado del turismo.

Se trata de una comunidad virtual que permite viajar de un lado al otro del mundo con muy reducidos costos de viaje. Por más remotas que sean las ciudades, mediante estos clubes los usuarios pueden tanto ofrecer su sofá a otros viajeros como conseguir dónde parar, siempre de manera gratuita. Otra opción pasa por intercambiar datos útiles para la travesía u oficiar como guía local. Algo así como un Movimiento por el Turismo Independiente.

No se trata sólo de que cualquier lugar del mundo se vuelva más accesible para una mayor cantidad de personas, sino además de vivir los lugares de un modo diferente, escapándole a los “paquetes” predeterminados por las agencias de turismo y conociendo otras culturas como los mismos habitantes de esas ciudades.

En la red virtual existen varios sitios dedicados a esta modalidad. Entre ellos, CouchSurfing y Globalfreeloaders, los dos con una mecánica similar. Pero en este universo, el más veterano es Hospitality Club. Comenzó a funcionar en 1992 con otro nombre, y en 2000 se relanzó para alcanzar hoy los más de 300.000 viajeros y anfitriones en 207 países, según exhibe su propia página. Como en los otros casos, el sitio funciona merced a una red de voluntarios que le dan mantenimiento, chequea la información y se contacta con la gente.

Francisco (20) es un estudiante de Bellas Artes que recientemente se sumó a esta comunidad, a través de la cual pudo conocer 10 países y ya recibió a dos personas en su casa. “Descubrí esta alternativa navegando por Internet mientras planeaba mi viaje a Europa. Hace cuatro meses que me incorporé y me fascinó este tipo de turismo”, contó el flamante miembro, que acaba de volver de su “debut” en el Viejo Continente.

Para Francisco, una de las principales ventajas es el intercambio de experiencias y el ahorro de dinero. “De este modo uno se enriquece más y se empapa de la cultura del país desde lo cotidiano. Se establecen vínculos más directos con los habitantes; es diferente. Esta modalidad te permite recorrer lugares que no suelen estar en los paquetes turísticos”.

En la casa de este joven ya durmieron dos personas “ajenas” a la familia, una procedente de Chile y otra de Italia. Con ellos, Francisco estableció un vínculo cordial y estrecho, producto también del rol de guía que lo hizo pasearlos por los lugares más insólitos de Buenos Aires: “A la ´tana´ la llevé desde Puerto Madero hasta a una villa, para que conozca todo”.

Pero no es el único. Dentro de las cuatro mil personas asociadas también figura Guillermo (24), parte de la membresía argentina, que rescató igual que su colega el ahorro de dinero y la experiencia: “La ventaja de este tipo de viaje es que no se gasta tanta plata y se vive la ciudad como un lugareño más; la relación con el entorno es otra. Esto además te permite hacer amigos por todo el mundo, siempre dispuestos a recibirte al igual que lo haría uno”.

Este joven estudiante de Relaciones Públicas se sorprendió justamente por la gran generosidad de los anfitriones: “En Londres el dueño de la casa me dijo ´acá no vas a pagar nada; cuando yo vaya a Buenos Aires me pagás vos´. Al principio me sentí medio incómodo, pero la realidad es que uno tiene que saber aceptar eso y después devolver del mismo modo cuando a uno le toque ser el que recibe”.

De cualquier modo, todos pueden colgarse el cartel de “la casa se reserva el derecho de admisión”, según se destaca en la web de Hospitality.

Seguridad

Tampoco es cuestión de dejar entrar a la casa a cualquiera. Por eso, desde los propios sitios de hospitalidad se recomienda chequear una vez arribado el huésped su pasaporte y sus datos personales y el nombre de usuario del club. Además, mientras el viajero está hospedándose en la casa es posible tener acceso a su perfil, que figura en la página -antes no es posible acceder por cuestiones de seguridad-. Allí figurarán también comentarios de sus huéspedes y anfitriones anteriores.

Es justamente por razones de seguridad y privacidad que los e-mails no están a la vista de quien entre a la página, y el contacto puede ser únicamente por el mecanismo de mensajes que ofrece el sitio web, de modo tal de resguardar la identidad de los miembros ante cualquier eventualidad.

El perfil

Desde HospitalityClub se asegura que “hay miembros de todas las edades. Sí es cierto que hay mucha más gente joven, pero cada persona encontrará lo que busque”.

Además, se destaca que lo que caracteriza a sus miembros es la cordialidad y la amistad. “La idea del club es dar y recibir ayuda. Viajar sin pagar el hospedaje a cambio de hospedar a otro. Y si hay deseos, colaborar en la organización del club para mejorarlo”, explica el sitio web.


 


 


Datos útiles

-CouchSurfing:
www.couchsurfing.com
Más de 200 mil miembros en 218 países.

-Globalfreeloaders:
www.globalfreeloaders.com


Más de 50 mil miembros en 202 países.

-Hospitality Club:
www.hospitalityclub.org
Más de 300 mil miembros en 207 países.

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