Debate: ¿Dónde se comen los choclos playeros más ricos?

Sociedad

En el manual del emprendedor “busca vidas”, la venta de choclos en una playa ocupa unas de las primeras páginas. Son varios los motivos: la posibilidad de pagarse vacaciones, de estar cerca del mar, de necesitar una baja inversión y de ver chicas lindas por doquier.

Debería parecer raro, pero hoy por hoy ya no lo es. Nadie discute que se pueda comer un choclo en la playa, por más que se trate de una incomodidad gastronómica traumática, similar a la posibilidad de conseguir en Constitución un super pancho con salchichas hervidas en aguas puras.

En las playas argentinas, esta tradición culinaria al paso tiene varias décadas, y por los 80 ya era un clásico en balnearios como Punta Mogotes.

Pero, claro, llegó a estas playas importado desde Brasil, donde son un símbolo similar al de nuestros barquillos, otro producto que casi no se consume en otro lugar ni en otra época del año.

Y aquel hecho de estar asociado a la vida playera brasileña, en épocas de las Havaianas, hizo que acá prendiera muy rápido.

Su cocción y venta no genera grandes complicaciones, e incluso alguna vez este cronista de minutouno.com incursionó en su venta en Miramar: agua hervida, choclos de un tamaño que permitieran partirlos al medio logrando un largo digno, buena calidad de chalas para brindar como bandejas improvisadas, y un poco de sal.

Y manteca para aquellos que quisieran darse aires de entendidos, sin importarles la adherencia de la arena.

Así como en Perú existe una treintena de tipos de choclos, acá las posibilidades son menos, y no escapan a lo tradicional. Pero tal vez el contexto, o “las circunstancias” sean lo que los hacen únicos y su consumo tengan miles de menciones en blogs de Internet.

Ahora, ¿dónde se hacen y venden los mejores choclos playeros, de esos por los que vale la pena cambiar de balneario?

Ante tanta elección de cola del verano –junto con el irrelevante y patético “slip open”--, minutouno.com abre el espacio de debate para que sus lectores voten y, en el mejor de los casos, pasen el dato de ese choclo imperdible.

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