Después del caos: trenes funcionan normalmente

Sociedad

*El servicio desde Constitución hacia Ezeiza, Glew y La Plata funcionaban esta mañana con normalidad, luego de la indignación popular de la víspera.
*A raíz de la destrucción de las oficinas expendedoras de boletos, no se cobraban pasajes en Plaza Constitución.
*Un despliegue policial preventivo y redobladas tareas de limpieza y reparaciones dotaban, en las primeras horas de hoy, de una inusual actividad a la estación.

Télam
Por Télam
El servicio de trenes de la línea Roca funcionaba normalmente esta mañana, aunque no se cobraban pasajes en la cabecera de Plaza Constitución, donde las boleterías fueron destruidas en los disturbios de ayer, en los que hubo 21 heridos y 16 detenidos.

Un despliegue policial preventivo y redobladas tareas de limpieza y reparaciones dotaban, en las primeras horas de hoy, de una inusual actividad a la estación, donde el servicio comenzó normalmente a las 3.40 con la frecuencia habitual.

Todavía oliendo a humo, la cabecera porteña de la línea Roca, por la que se calcula que cada día pasan 450.000 personas, había recuperado la calma anoche y avanzaba hacia la normalidad, tras la tarde de furia desatada por la cancelación de varios servicios.

La monumental terminal ferroviaria -la mayor del país- fue cerrada anoche al público como todos los días a las 0.40 cuando partió hacia Alejandro Korn el último tren del irregular servicio del martes, que estuvo interrumpido entre las 17.45 y las 20.30.

La única excepción fue el habitual convoy especial de las 2.50 para los cartoneros, que va a Bosques.

Decenas de limpiadores pasaban trapos húmedos en el gigantesco hall, ya liberado de cascotes que fueron proyectiles, cartuchos de gases policiales y añicos de ventanas de boleterías destrozadas, los vestigios de los choques de unas horas antes entre pasajeros disgustados y el cuerpo policial especializado en disturbios.

"El servicio se reanudará a las 3.40 y con la frecuencia de siempre. La gente no va a poder comprar el boleto en las primeras horas, lo que se irá normalizando luego", dijo anoche Fernando Jantus, portavoz de Metropolitano, la empresa concesionaria.

La instalación más dañada por la furia de los pasajeros fue el centro de expendio de boletos, una sólida estructura semicircular de nueve metros de diámetro, de cuyas once ventanillas no quedó un solo vidrio entero.

Allí un incendio dejó sus huellas en las paredes internas tiznadas y la carcaza plástica derretida de un acondicionador de aire.

A un costado, arrancadas de cuajo y volteadas, yacían cuatro máquinas expendedoras de pasajes. También hubo fuego en el acceso a la oficina de la Policía Federal en la estación, donde ardió una motocicleta, que fue apartada en llamas por los bomberos y terminó de quemarse en el acceso al andén 14, junto con una silla.

A pocos metros, tres teléfonos públicos de Telecom habían sido arrancados de sus fijaciones y tirados en el piso.

Otros vidrios rotos sin excepciones fueron los del puesto de informes, veterano de varias crisis similares, pero su estructura de madera, también semicircular de unos 4 metros de diámetro, no sufrió el ataque del fuego.

También fueron rotas dos carteleras con diagramas y horarios de los trenes. En cambio, no se observaron daños en las ventanillas para trenes de larga distancia, la oficina de venta anticipada, el depósito de equipaje ni el local de preembarque de Ferrobaires.

La empresa Metropolitano confirmó que no hubo daños en los trenes ni en el tablero indicador ni el sistema de sonido.

El largo parapeto vidriado que circunda el hueco de la escalera mecánica que lleva al subte C tuvo apenas dos paños quebrados de las decenas que lo componen.

El ascensor que se desplaza por un tubo de vidrio no mostraba daño alguno. Contra lo que se supuso en un primer momento, no hubo negocios dañados ni saqueados, salvo algún episodio aislado en uno de los andenes, y una cortina metálica abollada en un local desocupado del hall.

Tampoco hubo incidentes en los comercios y puestos de las inmediaciones, según testimonios de algunos comerciantes. Ni en el interior de la estación ni en las paredes exteriores se observaron pintadas políticas nuevas.

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