Un millón de personas "trabaja" vendiendo drogas en Buenos Aires
Son cifras sobre la Ciudad y el Conurbano. Pueden obtener ingresos de hasta mil pesos por día. Alertan sobre la expansión de la cantidad de vendedores mayoristas y minoristas en los barrios, incluyendo menores y deliveries.
Así lo reveló un informe de la Asociación Antidrogas de la República Argentina, donde se afirma que "en los barrios porteños y del Conurbano se naturalizó la venta de estupefacientes como método de supervivencia, que incluye hasta a menores de edad, atraídos por ingresos cotidianos de unos 1.000 pesos de piso", informó este sábado Diario Popular.
"Los consumidores ya no sólo ingieren las sustancias en sus casas o espacios cubiertos, desde hace rato se naturalizó el consumo en la vía pública. Lo saben quienes viajan en trenes, colectivos o subtes. También aquellos que van a pasar un rato a una plaza. Esto significa claramente que el problema de la cantidad de adictos o consumidores es mayor, pero también que aumentó exponencialmente el número de personas que 'trabajan' vendiendo con absoluta impunidad", dijo Claudio Izaguirre, subsecretario de Adicciones y Lucha contra el Narcotráfico de La Pampa.
Para el especialista, también titular de la Asociación Antidrogas, "el problema de la comercialización de drogas es la enorme expansión de los vendedores minoristas y mayoristas que se instalaron en los barrios, ya no sólo en las villas o barrios humildes, que representan una cadena de personas que literalmente viven, se sostienen económicamente, de lo que se recauda con la venta cotidiana".
"Tenemos que enfrentar de una vez por todas este problema. Que es gravísimo. La comercialización fuera de control lo que permite es que cada vez más personas ingresen en este mundo sin demasiado esfuerzo. No hace falta presentar un currículum vitae, ni nada. Es un negocio que permite recaudar unos 1.000 pesos por día, de base, que es un dinero que no se puede ganar en cualquier trabajo normal", señaló el experto.
La problemática del narcotráfico es un desafío para las autoridades de las áreas de seguridad del Estado. Pero también representa un drama sanitario, con una multitud de ciudadanos con adicciones que no reciben tratamientos adecuados.
"Los servicios de salud están absolutamente colapsados, no están preparados para la demanda de adictos con sus problemas. Hablamos de personas que desarrollan problemas psiquiátricos y no reciben ayuda. Es delicada la situación, porque sólo las familias con recursos o buenas obras sociales tienen ayuda. La mayoría de los adictos se queda afuera, acrecentando su enfermedad", señaló Izaguirre.
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