El ex novio de Solange Aguirre detalló cómo la asesinó y decapitó

Sociedad

Alejandro Reynoso detalló cómo mutiló y se deshizo del cuerpo de la joven en Entre Ríos, luego de una discusión en una de sus pollerías de Benavídez.

Alejandro Reynoso, el comerciante detenido por el crimen de Solange Aguirre, confesó ante la Justicia haberla asesinado tras una discusión en una de sus pollerías de Benavídez. En su declaración, dio detalles de cómo decapitó a la mujer, a quien enterró en Entre Ríos. En tanto, su hijo, Sergio Reynoso (19), también detenido por el caso, se despegó del homicidio y sólo admitió haber acompañado a su padre al lugar donde fue enterrado el cuerpo.

"Contó que discutieron y que le atravesó la cabeza de lado a lado con una chaira, esos elementos punzantes que se usan para afilar cuchillos", dijo uno de los investigadores judiciales.

La misma fuente contó que el pollero relató que recubrió el cadáver de Aguirre con dos bolsas, lo cargó en su camioneta y fue a su casa de la calle Peñaloza 1992, de Boulogne, partido de San Isidro, donde le contó lo sucedido a su hijo, aunque aclaró que éste no tuvo nada que ver con el asesinato.

Reynoso contó que desde allí, el jueves por la madrugada, fue con su hijo a la zona de Zárate-Brazo Largo, un lugar que conocían porque solían ir a pescar, y allí enterró el cadáver, al que previamente le seccionó la cabeza, le cortó las falanges de los dedos de las manos y le tajeó los tatuajes, para dificultar la identificación.

El hijo se desvinculó del homicidio, pero la sospecha de la Justicia es que colaboró activamente en la desaparición del cadáver.

Además, en el bolsillo de su pantalón, los investigadores encontraron el "chip" (tarjeta SIM) de la línea celular desde donde se envió un SMS a la madre de Solange que decía: "Soy yo, estoy bien. Cuidá a los chicos. No me busques".

Al margen de la confesión, el fiscal inicial de la causa, Fuenzalida, había reunido varios testimonios e indicios que comprometían a Reynoso, entre ellos, escuchas telefónicas donde el imputado se autoincrimina.

Tanto el confeso asesino como su hijo quedaron detenidos por el homicidio y ahora el fiscal Fitipaldi solicitó al juez de Garantías de San Isidro que tiene la causa, Rafael Sal Lari, que convierta sus aprehensiones en detenciones.

El fiscal también le solicitará al juez sanisidrense que envíe un exhorto a la justicia entrerriana para que rastrille en búsqueda de la cabeza, la zona donde estaba enterrado el cuerpo y para que el magistrado de Gualeguaychú que actuó por el hallazgo del cadáver, Arturo Dumón, se inhiba y envíe todas las actuaciones a San Isidro.

Dejá tu comentario