El vice y el final de una historia que ya cansó a toda la sociedad

Sociedad

*El conflicto que se desató después del pasado 11 de marzo tuvo un punto final, al menos tal y como se planteaba hasta ayer.
*Ahora comenzarán otras historias, diferentes opiniones y por qué no, otro país.
*Sin embargo, el "no" de Julio Cobos fue mucho más que la negativa a un proyecto de ley. Fue un baldazo de esperanza.

Me parecía imposible. No entraba en mi cabeza imaginar semejante vicepresidente con mayúscula. La votación, cuyo final sorprendió a muchos, se me hizo eterna. Y para variar, me perdí lo mejor. Sin embargo, cuando a las 7.12 sonó mi despertador, corrí a la computadora para ver, justamente, eso que esperaba ver: un hombre que se animó a pensar más allá de la billetera, del puesto y de las promesas. Julio Cobos le había dicho que no a la “avanzada” de los Kirchner.

No soy un periodista dedicado a escribir sobre política. De hecho, intento aprender siempre un poco más de un mundo que cada día parece más difícil de entender. Sólo quiero compartir esa sensación de ver a un hombre actuando contra la razón (política y partidaria) y expresando su decisión con el corazón, como él mismo explicó.

Si Julio Cobos termina siendo un político más, si de ahora en adelante intenta -lo cual no estaría mal, después de todo esto es la política en sí misma- sacar el mayor provecho de una situación que, imagino, jamás pensó vivir, eso ya será otra historia.

Pocos entienden el verdadero trasfondo de la resolución 125. Pocos se arriesgan a dar a uno u otro actor, Gobierno y campo, la razón en este debate que lleva 127 días con números y razones empíricas.


 


Acá, el problema  -que en un primer momento fue económico, luego político y por último judicial, para aterrizar en lo social- es otro: el cansancio, el ver a dirigentes que actúan con la soberbia que sólo el poder puede dar y a quienes la ley no trata por igual. Básicamente, todos nos aburrimos ya del tema del campo, de las marchas, de los discursos y de los Power Point.

La palabra, el monosílabo, el “no” a la resolución de Cobos fue mucho más que un proyecto que no salió del Senado: fue, a mi entender, el final de una historia y el principio de otra; el último punto a una manera de hacer política.

¿Acaso existe otra política que la ya conocida y dominada por el bolsillo y las declaraciones juradas?


 


¿Existen las convicciones sobre un ideal?

Después del “no”, creo que sí.

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