Crimen de Fernando Báez Sosa: qué declararon los rugbiers liberados
Los dos jóvenes formaban parte del grupo que inicialmente estuvo preso por el crimen de Fernando, pero luego fueron liberados por falta de pruebas.
Rugbiers condenados por el crimen de Fernando Báez Sosa.
Juan Pedro Guarino, uno de los rugbiers sobreseídos en la causa por el crimen de Fernando Báez Sosa en Villa Gesell, declaró hoy ante el tribunal de Dolores en el juicio oral que enfrentan sus ocho amigos, con quienes vacacionaban cuando perpetraron el brutal ataque.
Si bien estaba prevista también para la jornada del lunes la declaración del segundo joven que estuvo imputado en la causa y luego fue sobreseido, Alejo Milanessi, tanto la defensa como el particular damnificado acordaron desistir de su testimonio, por lo que el juicio continuó con el de las madres de dos acusados y dos amigos de uno de ellos, y cerró con la declaración de Thomsen, que rompió un silencio de casi tres años.
La declaración de Juan Pedro Guarino
A partir de preguntas del abogado de la familia de la víctima, el testigo dijo que se enteró de que habían matado a Fernando "a la tarde", cuando ya estaban "con los precintos" porque "lo dijo un policía".
A su vez, Guarino negó haber hablado con los ocho rugbiers imputados sobre el crimen.
Al momento de repetir quiénes eran los involucrados en la pelea que tuvo lugar dentro del boliche Le Brique de Villa Gesell, Guarino señaló a Máximo Thomsen y (Matías) Benicelli.
Acto seguido, Burlando le preguntó a Guarino cuáles fueron los motivos por los que salieron del boliche: “No lo sé, solo vi un poco de altercado y vi que los sacaron de la pista. No se si sacaron a todos o si decidieron salir”, respondió y sostuvo que no vio el momento en el que los rugbiers salían de Le Brique según informó el periodista Fernando Tocho, presente en la sala del el Tribunal Oral en lo Criminal 1.
“Salgo por decisión propia, no quiero quedarme solo, salgo y un poco más tarde que ellos. Salgo lo que tardé en ver que se los llevaban, salí por donde salían ellos, me fui yo”, insistió.
“Salgo y veo a mi izquierda que Luciano Pertossi se estaba peleando con otro chico, no sé quién era. Llego cuando Luciano ya no estaba peleando”, declaró Guarino.
Indicó que cruzó la calle para ver cómo estaba Pertossi: “Hay una parrilla enfrente y en diagonal, que tiene unos bancos, lo siento, le pregunto cómo estaba. Viene Ciro Pertossi luego y escucha gritos a su derecha enfrente, a lo que Luciano y Ciro Pertossi se levantan y se van. Imaginé que iban a pelearse de vuelta y no lo podía creer”, sostuvo Guarino en su declaración en el juicio.
"Veo a Thomsen y a un chico tirado en el piso. Después me entero quién era, me entero al otro día”, dijo sobre el crimen de Fernando Báez Sosa.
Regresando al momento del hecho, declaró: “Cuando veo eso no lo podía creer. Me enojó muchísimo y me fui”.
La defensa remarcó a qué se refería con “eso” y Guarino amplió: "Vi a Máximo al lado de un chico tirado. Me imaginé que se estaban peleando y me fui, no vi a nadie más. Habia gente en el lugar y no podía creerlo. Ya cansado me fui. Porque habíamos ido de vacaciones a pasarla bien. Ellos ya se habían peleado en otras ocasiones. Yo había hablado con mi novia y mi mamá que si pasaba otra vez me volvía de las vacaciones".
"Al ser consultado por Burlando sobre si vio otras agresiones de los acusados, Guarino declaró que sí y que no hubo diferencias entre la golpiza brutal a Fernando Báez Sosa y las anteriores.
"La persona que estaba en el piso no se movía"
Guarino declaró que no vio cuando lo golpeaban a Fernando. Indicó que no vio con quiénes discutían los rugbiers dentro del boliche Le Brique y que tampoco vio con quién se peleó Luciano Pertossi.
Al ser consultado por Burlando sobre cuál fue el panorama con el que se encontró, Guarino describió: "Es algo que no podía creer. Máximo al lado de alguien tirado en el piso. No se movía. No pude ver mucho, me imaginé que se estaban peleando, nunca me gustó, no lo podía creer, sentí vergüenza y me fui".
Guarino, primer testigo de la 11va. jornada del juicio por el crimen de Báez Sosa, aseguró que sintió "mucha vergüenza" y que le da "mucho dolor" la situación que presenció en la que estaban involucrados sus amigos.
"Sigo teniendo tristeza, enojo, dolor, no poder creerlo", añadió el joven.
Consultado sobre su relación con los detenidos, indicó que "no con todos tenía una amistad íntima", pero si reconoció que era "amigo cercano" de Luciano y Ciro Pertossi, que Blas Cinalli fue compañero de colegio y que a Máximo Thomsen lo conocía de jugar juntos al rugby.
"No sé si enemistado, pero intenté cortar todo tipo de relación. Los días los tenía que pasar igual con ellos. Pude cortar cuando salí", sostuvo. En tanto, agregó que estaba "muy enojado", y que cuando regresaron a la casa que alquilaban se encerró en su habitación.
La declaración de Tomás Colazo
Tomás Ítalo Colazo -quien era menor de edad al momento del hecho y nunca estuvo involucrado en el caso- recordó haber visto a Fernando "cerca" de los acusados Máximo Thomsen (23) y Ciro Pertossi (22) tras "una pelea" frente al boliche "Le Brique" y contó que al ver a la víctima caída le puso "el brazo a Máximo en el pecho" y lo tiró "para atrás", con "la intención de que no se peleen más".
Colazo nunca estuvo imputado, a pesar de que los abogados de la familia de Fernando apuntaron a él desde el inicio de la causa como "el sospechoso número 11".
Colazo contó que vio a la víctima tirada en el piso "cerca" de los acusados Thomsen y Ciro Pertossi tras "una pelea" frente al boliche "Le Brique", aunque no pudo precisar quiénes le pegaron al joven estudiante de derecho.
Señaló además que al ver a la víctima caída puso "el brazo a Máximo en el pecho" y lo tiró "para atrás", con "la intención de que no se peleen más".
"Lo que yo vi cerca fue a Máximo, me acuerdo ver de cerca a Ciro. Pegar bien, no vi quién, no estoy seguro. Luego de ponerle el brazo a Thomsen, me mira y mucho recuerdo no tengo", detalló.
El testigo confirmó además que antes de que fuera expulsado del local bailable, Luciano Pertossi (21), conocido suyo del colegio, tuvo "una discusión" en su interior, en la que hubo "empujones y cayeron al piso", hasta que el personal de seguridad los separó y sacó del lugar.
"Cuando salgo y giro vuelvo a ver a Luciano agarrándose con esta persona con la que había tenido el conflicto adentro", explicó.
Ante una pregunta de Burlando sobre esa "pelea", Colazo dijo que luego se retiraron "caminando por esa cuadra" sin sentirse preocupados por la persona a la que habían agredido.
La declaración de los amigos de Blas Cinalli
A continuación declararon José Aníbal Leguiza y Santino Massagli, amigos del imputado Blas Cinalli y con quienes éste intercambió mensajes de Whatsapp tras el crimen.
Leguiza explicó que recién supo que había habido un homicidio cuando vio a la policía en la casa que alquilaban los acusados en Gesell, y que al recibir mensajes de su amigo pocas horas antes, en los que se refería a un incidente en el que habían enviado "al hospital sin signos vitales" a una persona, "no sabía" que significaba eso.
"¿Le soy sincero? No sabía qué eran signos vitales en ese momento", respondió ante un pregunta en ese sentido de Burlando, y agregó además que entendió que Cinalli "estaba re mamado" mientras chateaban.
Massagli aseguró por su parte que conocía a Cinalli de la escuela, y que no le dio "mucha importancia" a comentarios suyos sobre una pelea en la que "habían ganado" y "se había ido un chico sin signos vitales", porque pensó que "podría haber estado borracho" al enviar ese mensaje.
"La verdad no lo tomé literal. Pensé la verdad que se habría desmayado. No lo dimensioné ese día, fue como un vaya y pase. Lo tomé como que le habían dado una golpiza a alguien. Nada saliendo de eso. En el momento pensé que Blas estaba borracho, entonces no le estaba dando mucha importancia a lo que estaba diciendo", declaró.
Las declaraciones de la madre de Cinalli y de Thomsen
Los últimos testimonios fueron los de las madres de Cinalli, quien calificó como "un desastre" y "una desgracia muy grande" lo ocurrido con Báez Sosa, y la de Thomsen, que dijo que se trata de "una pesadilla".
"Es un desastre, una desgracia muy grande, no quiero ni pensar lo que habrán pasado los papás de este chico, pero nosotros también lo sentimos y lo sufrimos mucho", dijo María Paula Cinalli, luego de que los padres de Fernando dejaran la sala de audiencias, agregó: "Después, todo lo que se ha creado alrededor, seguimos sufriendo por el show mediático que se ha armado".
"No puedo más. Esto es una pesadilla", dijo por su parte Rosalía Zárate, madre de Thomsen, y tras escuchar sus palabras, su hijo pidió declarar, visiblemente afectado.
Las Más Leídas








Dejá tu comentario