¿Festejamos la nieve o es otra secuela del cambio climático?

Sociedad


  • minutouno.com dialogó con dos meteorólogos para analizar el fenómeno que se vivió en el país y su posible relación con el calentamiento global.

Como una suerte de milagro, la ola polar seguida de nieve que se extendió en distintos puntos del país, incluida la Capital Federal y el Gran Buenos, mejoró el ánimo de los argentinos y transformó un feriado de invierno aburrido en un espectáculo de la naturaleza.

No era para menos. La última vez que la ciudad de Buenos Aires se había teñido de blanco había sido en junio de 1918 (diez años después se repitió otra nevada pero no fue tan intensa). Ante este fenómeno inusual y en medio de un alerta mundial por los efectos del calentamiento global cabe preguntarse: ¿será una consecuencia más del cambio climático global?

Para la difusora del Servicio Meteorológico Nacional, Susana Gordillo, sería de un gran reduccionismo asociar la caída de nieve con el fenómeno mundial. “Es muy simple decir que es una consecuencia del cambio climático pero la verdad es que no existe relación. Lo que ocurrió fue una entrada muy intensa de aire frío por el pacífico que se volcó hacia la Argentina”, explicó a minutouno.com la especialista en el tema.


 


El hecho de que se haya producido un feriado tampoco es casualidad. Gordillo destacó que la nieve es un fenómeno propio de invierno, con la fortuna de que llegó en un día en que el calor característico de las ciudades, generado por las industrias y el alto tránsito, no estaba presente.

Por su parte, Juan Manuel Horler, licenciado en meteorología y presidente del Centro Argentino de Meteorólogos, coincidió con su colega y recordó el episodio de 1918, época en la que no se hablaba del calentamiento global pero en la que sin embargo nevó.

“El error fundamental es pensar que a raíz del cambio climático va a ser más calor. Pero el aumento de temperatura que genera el  efecto invernadero es una décima de grado cada 10 años aproximadamente. Eso a nivel local no es sensible”, añadió el meteorólogo.

Los extremos no son buenos

Si bien la nieve que cayó en Buenos Aires no es una consecuencia del fenómeno que preocupa a los científicos en el mundo, cabe tener en cuenta que el cambio climático sí genera variables cada vez más severas y extremas

“Podemos saltar de un invierno como el del año pasado en el que hacía calor en pleno junio a este último mes de abril en el que llovió el 300 por ciento de la media y luego, en cambio, tuvimos dos meses de una sequía total”, aclaró Horler.

Por ende, no se pueden establecer pronósticos a largo plazo. Para el licenciado en meteorología, hay que estar alerta. “Las estadísticas ya no valen más, sobre todo los valores promedio. Eso sí es consecuencia del cambio climático”.

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