#FilosofíaAplicada: Pequeño manual del odio
Por estos días la tensión deportiva producida por los choques entre Boca y River tanto por el torneo local como por la Libertadores se ha dispersado a lo largo y ancho del país, despertando las pasiones más fervorosas, propiciando la exaltación de cierto "folklore" de la agresión y recrudeciendo un odio hacia el rival que se ha ido alimentando con el correr de los años. Pero, ¿por qué se suscita este odio? ¿Cuáles son sus razones?
Cuando el otro desaparece, con él también desaparece una parte de nosotros
A tal respecto, es tan fuerte esta distinción que nos lleva a constituir parte de nuestra identidad al reconocernos diferentes, hasta llegar al punto de hacernos uno con esta institución que con sus símbolos nos da la posibilidad de decir: "Yo soy Boca", "Yo soy River", etc., y como somos más fuertes tenemos la obligación y el derecho a vencer. Esta identificación colectiva nos da poder dado que nos suple las debilidades que experimentamos al percibir la unidad mínima del ego.
¿Qué sentido tiene odiar a alguien a quien terminamos necesitando?
Pensemos por ejemplo en lo que sucedió cuando se prohibió hace años la entrada del público visitante a los estadios del país; en cierta medida este "deseo" de que el otro desapareciera sucedió, porque su rostro ya no se pudo ver más del otro lado de la tribuna. ¿A quién se le cantaba entonces? ¿A quién se le dedicaba el triunfo? Cuando el otro desaparece, con él también desaparece una parte de nosotros, desaparece aquel que, aunque más no sea para rechazar todos nuestros valores y creencias, nos reconoce en nuestra existencia, nos ayuda a ser quienes somos y a constituir nuestra identidad. Por lo tanto, ¿qué sentido tiene odiar a alguien a quien, en definitiva, terminamos necesitando?
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