La Corte que condenó al país a pagarle a los buitres ratificó la pena de muerte
El máximo Tribunal de EE.UU no sólo se negó a tratar la apelación de la Argentina sino que también denegó dos medidas cautelares para suspender dos ejecuciones.
"Las ejecuciones fueron apresuradas, deberían de haberse retrasado hasta que tuviéramos toda la información. Pero cada estado está operando de forma independiente. No hay un control nacional en este momento", afirmó Dieter.
Según el director del DPIC, los departamentos penitenciarios de Georgia y Misuri, así como el de Florida, donde está programada otra ejecución para este miércoles, deberían de haber suspendido los procedimientos.
Durante años, la mayoría de los estados de Estados Unidos emplearon una combinación estándar de tres medicamentos para la inyección letal: un anestésico o barbitúrico (habitualmente pentotal sódico o, en su defecto, pentorbital), un agente paralizante (bromuro de pancuronio) y un electrolito que detiene el ritmo cardíaco (cloruro de potasio).
Pero ese escenario cambió en 2011, cuando la estadounidense Hospira, que proporcionaba el pentotal sódico (que entonces era el anestésico utilizado por los 32 estados que aplicaban la pena capital), detuvo la producción.
Poco después la Comisión Europea prohibió la exportación de productos para ser usados en inyecciones letales, en su intento por "acabar con la tortura y la pena de muerte" en el mundo, con lo que a las cárceles estadounidenses se les cerró la alternativa europea.
Desde entonces, a medida que se les han ido agotando las existencias de inyecciones letales, los estados han probado nuevas fórmulas, lo que ha generado complicaciones en varias ejecuciones en lo que va de año.
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