La importancia de pensar en la muerte, según un estudio de Harvard

Sociedad

Harvard, la institución académica estadounidense, realizó recomendaciones acerca de la muerte y sus conclusiones.

Reflexionar sobre la muerte puede parecer sombrío, pero según Arthur C. Brooks, profesor de la Universidad de Harvard y autor de bestsellers, esta práctica podría ser la clave para alcanzar una mayor felicidad. En una entrevista con Harvard Business Review, Brooks argumenta que considerar nuestra mortalidad puede ayudarnos a valorar más el presente y a centrar nuestras acciones en lo que realmente importa.

A través de esta perspectiva, Brooks nos invita a replantear cómo enfrentamos la vida cotidiana, sugiriendo que la felicidad se construye sobre el disfrute, la satisfacción y el sentido, y no simplemente como un sentimiento pasajero.

Por otro lado, la Universidad de Harvard también advirtió cuál es el error común que produce infelicidad y frustración.

Por qué pensar en la muerte puede influir en la felicidad según Harvard

En una entrevista publicada por Harvard Business Review, el profesor Arthur C. Brooks menciona que la percepción de la felicidad fue experimentando un declive en las últimas décadas, un problema que se vió exacerbado con la proliferación de las redes sociales.

“Hay mucha neurociencia detrás de esto, pero todo el mundo sabe que cuando estás aburrido o solo y empiezas a mirar tus dispositivos y tu teléfono, en realidad te aburres más y te sientes más solo. Este es un gran problema, especialmente para los adultos jóvenes“, señala Brooks.

Esta observación llevó a Brooks a reflexionar sobre la naturaleza de la felicidad y cómo esta se manifiesta en nuestras vidas. Él sostiene que el primer error común es considerar la felicidad únicamente como un sentimiento. Según Brooks, la felicidad es una combinación de tres elementos fundamentales: el disfrute, la satisfacción y el sentido. Para alcanzar un estado de felicidad, debemos cultivar experiencias que integren estos tres pilares.

Para incrementar la felicidad, Brooks sugiere que pensemos en la muerte como un ejercicio motivacional. Específicamente, propone reflexionar sobre todo lo que perderíamos y lo que no podríamos lograr si muriéramos.

“Ya sea que nos estemos perdiendo cosas por el trabajo, porque postergamos un detalle hacia nosotros mismos, que pensemos en que no tenemos lo que queremos o que nos comparemos a través de las pantallas; para fomentar la felicidad, se recomienda enfocarse en lo que estamos perdiendo”, explica Brooks.

Brooks recomienda convertir esta reflexión en un hábito diario: “Trata de comenzar cada día pensando: ‘sé que en unos años estaré muerto, y unos años después de eso, nadie recordará mi nombre. Pero estoy vivo hoy, y no lo desperdiciaré’. Con la práctica, lo sentirás cada vez menos antinatural”.

Además, sugiere que nos preguntemos qué consejo nos daríamos o de qué nos arrepentiríamos si solo tuviéramos unos meses de vida. Pensar en lo que perdurará más allá de nuestra muerte también puede ser beneficioso.

Brooks enfatiza la importancia de considerar cómo nuestros esfuerzos pueden mejorar la vida de los demás y enriquecer a las generaciones futuras. “Más allá de crear un legado para la posteridad, es ser conscientes en las acciones que realizamos y que éstas le estén proporcionando algo a alguien”, añade.

“Cuando evitamos pensamientos sobre la muerte, inconscientemente asumimos que el mañana se parecerá mucho al hoy. Pero cuando nos concentramos en ella, se aumenta lo que está en juego en el presente y aclara lo que debemos hacer con nuestro tiempo”, subraya Brooks.

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