Increíble: pide un libre deuda y descubre que su auto tiene tres dueños

Sociedad

*Datos que se filtran en la base informática, documentos que se pierden y empleados que no saben dar respuestas son algunos de los contratiempos que cualquier dueño de vehículo se puede encontrar al intentar pedir un libre deuda.

NA
Por NA

Carlos, un comerciante de 48 años, es uno de los porteños que llegó a las oficinas de la Dirección General de Administración de Infracciones (DGAI) y para realizar un sencillo trámite tuvo que esperar cinco horas porque su auto tenía otros tres "dueños" .

El hombre fue a pedir un "Certificado de libre deuda de infracciones" necesario para el otorgamiento o renovación de la licencia de conducir y para vender un automóvil o darlo de baja por causa de robo.

Cuando Carlos le otorgó los datos de su vehículo a una de las jóvenes que realiza el certificado, se encontró con que su auto era suyo y de unas tres personas más

"Usted tiene un automóvil que está a su nombre y cuenta con otros tres propietarios, señor", le explicó la funcionaria a Carlos, y agregó "y registra una deuda de 2 mil pesos por  infracciones de tránsito". 

El hombre dijo "no puede ser", frunció el ceño, se incomodó y solicitó que verificaran lo afirmado, a lo que la mujer respondió: "Si, claro. Pero mire que si el sistema lo dice...". 

Después de una hora de silencio la mujer ratificó su aviso: "Sí señor, es así". Pero otro empleado de atención al público advirtió lo ocurrido y se comprometió a "ayudar" para resolverlo. 

A las 11.30, cuando Carlos ya estaba impaciente y había expuesto todos los papeles de su coche, dieron de baja a tres de los cuatro "propietarios" del mismo vehículo y le extendieron el "anhelado" certificado. 


 


Cuando parece todo terminado... es cuando viene lo peor



Lo agarró, lo guardó y se retiró pensando en que no quería volver nunca más a ese lugar, pero al subirse al auto algo lo hizo especular con que debía revisar el libre de deuda, y al hacerlo se encontró con una nueva sorpresa: el certificado estaba a nombre de otra persona.


 


Al volver a reclamar, el comerciante fue informado que "por un error de operatividad" lo dieron de baja del sistema. Tras dos horas más de espera y de explicar su problema a cuatro empleados de atención al público, Carlos fue reincorporado a la base de datos de la DGAI.

Pero, al momento de extender el nuevo certificado recibió otra mala noticia: "Espere un momento, se nos extravió la oblea que usted abonó para completar el trámite". 

Desesperado, Carlos salió rumbo a la oficina del director de la DGAI, Pablo Gianni, para pedirle que "por favor solucione el inconveniente" que ya llevaba cuatro horas y media de calvario. 

Al llegar a la puerta, el hombre fue atendido sólo por una de las secretarias a la que explicó su problema.

"Señorita, estoy desde las 9 de la mañana para lograr obtener el certificado libre de deuda para poder vender mi auto. Faltan diez minutos para las 14. Cuánto más tengo que esperar", le preguntó Carlos a la secretaria.


 


El problema es suyo, por no saber esperar



La joven tomó los papeles del comerciante e ingresó a la oficina. Tras 10 minutos salió y dio su veredicto: "Con todo respeto señor, su problema es no saber esperar". 

A Carlos se le abrieron los ojos como si hubiera recibido una trompada en el estómago y tras una fuerte discusión con la secretaria se vio rodeado por tres policías.  

"Tranquilícese. Si usted hubiera esperado cinco minutitos más en la otra oficina iban a solucionar todo, sólo estaban buscando la oblea que se les perdió", insistió la señorita. 

Al escucharla, Carlos respondió que "no sólo es vulnerable el sistema de datos que tienen porque se les filtran propietarios virtuales de automoviles ajenos, sino que ustedes gozan de irrespetuosos". 

Carlos se dio vuelta y despidiéndose con un "gracias, ha sido usted muy amable" se retiró del lugar, cinco horas y diez minutos después de haber ingresado para realizar un "simple trámite".

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