Se reencontró en la calle con el que la violó y mató a su esposo

Sociedad

El hombre fue condenado a prisión perpetua en 2003, pero cinco años después fue liberado. La víctima vive amenazada.

En junio de 2001, una mujer vivió un trágico episodio cuando un delincuente ingresó a su domicilio, maniató a sus dos hijos, asesinó a su marido y fue violada, en Mar del Plata. El criminal fue detenido esa misma noche y luego, condenado a prisión perpetua. Cinco años después, la víctima se reencontró con el asesino que ahora la persigue y amenaza.

El 11  de julio de 2001, un hombre de 42 años simuló ser un cliente y entró al kiosco de Graciela Suárez, de 44, en Mar del Plata. El delincuente, identificado como Walter Villalba Rodríguez, amenazó a toda la familia y aunque no opusieron resistencia, maniató a dos nenes, mató al marido de un corte en el cuello y violó a Suárez.

La noche del crimen Villalba Rodríguez fue detenido y en junio de 2003 fue condenado a reclusión perpetua por homicidio calificado por alevosía y abuso sexual con acceso carnal.

Cinco años después del dictamen, Graciela se bajó del colectivo y se encontró con el asesino de su marido y su violador. El delincuente tenía un casco y trabajaba en un poste de luz. Cuando la reconoció, el hombre comenzó a seguirla y amenazarla.

"Te voy a matar", asegura Graciela que le dijo su abusador. Y la amenaza siguió. "A mí no me daban las piernas para caminar las dos cuadras. Empecé a gritar para que mi hijo mayor me ayudara", continuó con su relato la víctima.

La mujer hizo la denuncia y la Justicia impuso al hombre una restricción de 200 metros y le puso una guardia en su casa.

Asimismo, le explicaron que como Villalba tenía una causa por tentativa de homicidio y estuvo detenido cuando aún regía el 2 x 1, se le aplicó el beneficio por arrastre de la condena anterior y fue favorecido con la excarcelación al cumplirse cinco años de prisión.

En junio de este año
uno de sus hijos llegó a Buenos Aires y al regresar en tren a Mar del Plata se encontró en el vagón con el asesino de su papá. Lo reconoció por el tatuaje de una telaraña. "Estaba con un grupo de hombres y le decía que nos iba a matar a todos", contó Graciela al diario Clarín.

Tras el trágico episodio de 2001, Suárez rehizo su vida e incluso tuvo otro hijo, pero quiere justicia y vive con miedo. "Es un psicópata suelto y sin control. Pido que se cumpla la ley. Y que las amenazas se investiguen, que no se archiven", reclama. 

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