Invasión de furros y therians en Buenos Aires: "Esto es un hobby"

Sociedad

Durante una entrevista con C5N, un furro habló sobre lo que sintió y cómo decidió disfrazarse, pero contó que se trata un hobby.

Buenos Aires se convirtió en un epicentro de subculturas urbanas que, aunque llevan años gestándose en la virtualidad, hoy reclaman su espacio en el asfalto porteño. Recientemente, el canal C5N puso la lupa sobre dos integrantes de la comunidad Furrie, quienes se presentaron para derribar mitos y establecer una distinción fundamental que suele confundir a la opinión pública: la diferencia abismal entre ser un furro y ser un therian.

Para los entrevistados, pertenecer a este movimiento no tiene que ver con una crisis de identidad o una desconexión con la realidad humana, sino con una expresión artística y recreativa. Uno de los jóvenes fue tajante al definir su vínculo con el personaje que encarna, describiendo su proceso de descubrimiento como un camino de aprendizaje familiar.

La charla en el piso de noticias permitió visibilizar el esfuerzo económico y la pasión que rodea a la creación de una "fursuit" (el traje característico). Lejos de ser un simple disfraz, estas piezas de diseño artesanal requieren un presupuesto que muchas veces escapa a las posibilidades de un adolescente sin ingresos propios.

El joven relató cómo fue el diálogo inicial con su familia y el desafío que supuso adquirir su equipo: "Fue un viaje bastante interesante. Yo le comento a mi madre que me gustaban este tipo de animales y ella pensó que me creía un animal, pero no es eso, esto es un hobby a diferencia de los therians".

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Ante la magnitud del deseo de su hijo, su madre impuso una condición clara: la cultura del trabajo como medio para alcanzar sus metas. Según explicó el entrevistado, el traje que necesitaba tiene un valor de 1500 dólares, una cifra que lo obligó a insertarse en el mercado laboral para poder financiar su pasión de forma independiente.

El testimonio fue clave para trazar la línea divisoria que genera debate en Buenos Aires. Mientras que los furros entienden el uso de orejas, colas o trajes completos como un hobby basado en el arte antropomórfico y el "cosplay" de un personaje propio (fursona), los therians mantienen una conexión espiritual o psicológica más profunda, identificándose intrínsecamente con un animal no humano.

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