Indagarán a directivos de conocidas marcas por explotación laboral

Sociedad

Están acusados de contratar talleres textiles que sometían a trabajadores a condiciones de esclavitud y trabajo infrahumano. Kosiuko, Cheeky -del cuñado de Macri- y Portsaid, entre las investigadas.

La causa, a cargo del fiscal en lo Criminal de Instrucción Andres Madrea, involucra a un taller clandestino en el que los trabajadores tenían turnos de más de 14 horas y, según declaraciones testimoniales, también trabajaban menores de edad.

Las indagatorias serán a partir de marzo e involucran al cuñado del jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, que es dueño de la firma Cheeky. 

Los investigados son: Aníbal Marcelo Terra e Ingrid Georgina Kern Dornfeld, presidente y vicepresidente de "Kowsef SA" -cuyo nombre de fantasía es "Kosiuko"-; Daniel Awada y Patricia Norma Fraccione, presidente y vicepresidente de "CHEEK S.A." -cuyas marcas son "Como Quieres que te Quiera" y "Cheeky SA" y/o "Cheeky Child SRL"; y Sergio Jaime Said y Victoria Papu De Said, presidente y vicepresidente de la sociedad denominada "Mazalosa SA", conocida por el público con el nombre de "Portsaid".

La medida había sido denegada por la jueza Alicia Iermini, cuando subrogaba el juzgado 48 pero el fiscal apeló, y la Cámara del Crimen hizo lugar a su pedido y en diciembre la jueza María Fontbona de Pombo los convocó a declarar, lo que se haría a mediados de marzo.

Se les imputa a los empresarios el delito de reducción a la servidumbre entre junio de 2007 y octubre de 2011, período en el que habrían contratado un taller de costura a nombre de Rocy Mari López Cisneros y de Marco Antonio Cáceres Flores, ubicado en la calle Pola 1995/1997, en el barrio porteño de Mataderos. Ese domicilio, a su vez, posee una conexión interna con el de la calle Garzón 5611.

Allí, los acusados habrían sometido a sus empleados a trabajar en precarias condiciones laborales, sin permitirles salir del lugar, haciéndolos pasar incluso las noches en habitaciones improvisadas destinadas para continuar bajo custodia de López Cisneros y Cáceres Flores.

Durante las jornadas laborales los habrían mantenido encerrados bajo llave sin dejarlos salir y conminándolos, gritos y maltratos mediante, a realizar el trabajo textil encargado sin tiempo de descanso. De esta forma, se indicó desde la fiscalía, los sometieron bajo su dominio, ya que los empleados no tuvieron la voluntad como para exigir mejoras laborales por temor a perder el trabajo; era común que los amenazaran en caso de no culminar la tarea o solicitar descanso.

La causa se inició a raíz de dos denuncias formuladas por funcionarios del Gobierno de la Ciudad que daban cuenta  de la existencia de un taller textil "clandestino" donde se realizaban prendas de vestir para la firma "Como Quieres que Te Quiera", submarca de la empresa "Cheeky".

Asimismo, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires informó que el taller en cuestión no registraba constancias de habilitación. Una de las víctimas explicó que hacía cuatro años que trabajaba en el taller y que el dueño era Cáceres Flores, "porque era quien llevaba adelante todo".

"Me explicaba las cosas que tenía que hacer, era una persona muy soberbia que nos gritaba y maltrataba todo el tiempo. Nos decían ya está, metan pata, apuren, que teníamos que seguir trabajando y no parar", narró el testigo. La esposa de Cáceres Flores, López Cisneros, "era la titular", añadió.

Explicó además que el sueldo se pagaba por prenda confeccionada. Aseguró que muchos de los empleados eran indocumentados y menores de edad, y resaltó: "No podíamos salir del lugar, Marcos nos lo tenía prohibido. Sólo podían salir, en muy pocas ocasiones, las personas que teníamos documentos de identidad y los que no, tenían prohibido salir".

De acuerdo con las pruebas recogidas en la investigación, la confección de las prendas de vestir incluía el agregado de las etiquetas de las marcas que presiden los empresarios imputados. Para ello, habrían aportado los moldes de las prendas, los cortes de las telas y los géneros, además de botones, cintas y etiquetas con la marca, logística que consistía también en el traslado de los materiales al taller y luego su retiro con destino a las sociedades en cuestión.

Cuando requirió las declaraciones testimoniales, el fiscal explicó que se pudo comprobar en esta instancia de la causa que los empresarios habrían tenido "conocimiento de la irregular situación laboral, migratoria y habitacional en las que se encontraban los empleados".

"Surge de autos el conocimiento de los imputados acerca de las precarias situaciones en las que se encontraba el personal del taller, toda vez que el flujo laboral habitual incluía personal propio de las empresas que concurría al mismo a verificar las instalaciones, todo ello en el marco de un intercambio habitual de documentación, de lo que son ejemplificativos los moldes encontrados en oportunidad del allanamiento, que detallaban pormenorizadamente las indicaciones de las características de cada prenda", indicó el fiscal Madrea.

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