La irresistible tentación de espiar a tu pareja en busca de "algo"
- Fuera de la pareja hay vida. Sin embargo, esta produce miedo para el otro que en ocasiones se rinde a la tentación de espiar de vez en cuando ese mundo en busca de alguna pista incriminadora acerca de una posible e hipotética infidelidad.
- Lo cierto es que hay casos en que es sólo una mala pasada de la imaginación.
Uno de los desafíos que debe superar una pareja pasa por que cada integrante mantenga un espacio propio e íntimo, fuera del mundo en común. Sin embargo, el hecho de que la media naranja tenga vida más allá de la pareja genera pánico y uno queda rendido a la tentación de espiar ese otro mundo con la sospecha siempre a flor de piel. Pero, a menudo se trata tan sólo de trucos que nos juega la cabeza.
La actitud de espía muchas veces es consecuencia de las elucubraciones de la mente. Cuando en la imaginación ya hay un tercero, entonces cualquier situación puede prestarse como prueba de una supuesta infidelidad.
“Un día el estaba viendo tele y yo, que casi nunca uso la compu, me acerqué y vi un intercambio en el messenger de mi pareja con una tal Lorena. Inmediatamente recordé que su ex se llamaba así y lo fui a encarar. El, que estaba mirando tele, no me contestó acrecentando así aún más mi ira por lo que había hallado. Pero una vez que me calmé me explicó que se trataba de su amiga Lorena y no de la que suponía”, admitió a Fernández una paciente.
Por su parte, el detectivo privado Miguel Ángel Mariolino contó que "a veces nos piden que investiguemos a su pareja y cuando no le podemos comprobar una infidelidad no se quedan conformes pese a tener todas las pruebas delante. En esos casos, insisten y se ciegan en que algo tiene que haber y que seguro se nos escapó".
Lo nuestro, lo tuyo y lo mío
La regla de oro en toda relación es la tan afamada frase que dice que hay que “respetar los espacios”. Pero no es tan fácil llevarla a la práctica como decirla.
Para Fernández “algunas personas esperan ser únicos para la pareja. Único para el otro y que el otro sea lo único para sí. Pero eso es igual que el vínculo de un bebe con una madre, algo poco sano en la adultez. No se puede limitar la vida del otro. Si el mundo aparte de la otra persona intranquiliza y lleva a espiar hay que revisar el vínculo porque quiere decir que no se está seguro de la relación”
Por su parte, Wizemberg coincidió en que la inseguridad es la clave para entender la actitud de aquellas personas proyecto de Sherlock Holmes y sostuvo que “hay que saber diferenciar el interés sano por las cosas del otro de lo que es invasión o control. Y eso tiene que ver con la inseguridad, los celos y la autoestima de cada uno. Hay que respetar ese espacio individual. El propio y el ajeno”.
Sin embargo, para el especialista no necesariamente el móvil de un acto propio de espía tiene que ver con una figura física: “El mecanismo es el de los celos: si se juntó con los amigos a jugar a la pelota ¿es verdad?, si se juntó con sus amigas a cenar, ¿será cierto?... pero el foco pueden ser los celos hacia la pelota o hacia las amigas también. La desconfianza no tiene porque ser un tercero”.
Para Fernández la confianza es fundamental en toda relación y una vez que esta se ve vulnerada es difícil reestablecerla. Lo único que se logra entonces, según la especialista, es generar dudas acerca de la verdad que expone el otro.
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