Manual intensivo de "buenos modales" para las redes 2.0
Qué está bien y qué queda mal a la hora de manejarse entre amigos y compañeros de trabajo en Facebook y Twitter.
¿Aceptar o ignorar? Esa es la cuestión cuando se presenta la invitación de un compañero de trabajo para conectarse por una de las tantas redes sociales que inundaron el universo de Internet, y el de las oficinas también.
"Cuando uno decide tener Facebook, debe analizar si lo va a usar para un mundo social limitado o lo va a ampliar al ámbito corporativo empresarial. Si el caso es el segundo, hay que aceptar a todo el mundo, colegas indeseables inclusive. Si es personal, se puede rechazar con cortesía las solicitudes de amistad", resume Karina Vilella, directora del Centro de Diplomacia consultada por la revista Noticias.
Menos 2.0 imposible, pero así y todo el chat sigue vigente y se usa en muchas empresas para trabajar día a día. Este hábito puede confundir a más de un jefe y provocar cosas como que pida algo fuera del horario de oficina. "Hay que excusarse y decir que en ese momento estás ocupado. No contestarle no es una opción", asegura Vilella.
La clave a la hora de poner orden entre los contactos de Facebook es agruparlos usando el filtro de privacidad disponible en el sitio. También es aconsejable no etiquetar en una foto a un contacto si salió mal en esa imagen o si pidió expresamente que no lo etiquetaran. Otra opción es aplicar el tradicional filtro de elegir qué fotos son aptar para subir al vasta universo web.
Otras actitudes pueden parecer "mala onda" en ciertas redes sociales pero no por eso son símbolo de mala educación. Por ejemplo, mantener la cuenta de Twitter en modo seguro es una elección del usuario, así como también lo es seguir a quien lo siguen. No hay posibilidad de enojos si un "follow" no es correspondido con otro. Simplemente no funciona así.
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