Caso García Belsunce: postergan el juicio a Nicolás Pachelo, ex vecino de la víctima

Sociedad

A veinte años del crimen, el proceso contra Pachelo debería empezar el miércoles, pero se determinó que no se hará en esa fecha.

El tercer juicio por el crimen de María Marta García Belsunce, ocurrido el 27 de octubre del 2002 en el country Carmel de Pilar, con el vecino Nicolás Pachelo y dos vigiladores como presuntos autores del homicidio, fue postergado.

El debate debería comenzar el próximo miércoles, pero se suspendió a partir de un fallo judicial que se espera por una disputa planteada entre el tribunal y los fiscales.

Los fiscales que llevarán adelante el juicio recusaron al tribunal por su presunta "pérdida de imparcialidad" y pidieron una serie de nulidades, por lo que en los próximos días se aguardan definiciones de la Sala I de la Cámara de Apelaciones de San Isidro o del Tribunal de Casación a esos planteos.

nicolas pachelo
Nicolás Pachelo, principal sospechosos del crimen de  María Marta García Belsunce

Nicolás Pachelo, principal sospechosos del crimen de María Marta García Belsunce

A partir de esta disputa, el fiscal general de San Isidro, John Broyad --uno de los cuatro fiscales que participaron hace 15 años del primer juicio por el caso--, decidió reforzar el equipo que llevará adelante la acusación y a los tres fiscales que ya estaban designados, que son Andrés Quintana, Matías López Vidal y Federico González, les sumó a uno de sus adjuntos en Fiscalía General, Patricio Ferrari, y a Diego Callegari.

La acusación contra Pachelo y los entonces vigiladores Norberto Glennon y José Ramón Alejandro Ortiz , es por "robo agravado por el uso de arma en concurso real con homicidio criminis causa agravado", delitos que prevén prisión perpetua.

El único que llega preso es Pachelo, pero no por este caso donde en 2017 fue imputado e indagado en libertad, al igual que los exvigiladores, sino porque desde 2018 cumple prisión preventiva en el marco de otra causa en la que lo detuvieron por una serie de ocho robos y hurtos en countries, y por la que será sometido a un segundo juicio por el mismo TOC 4 una vez culminado el de García Belsunce.

La defensa de Pachelo estará a cargo del abogado Roberto Ribas; la de Glennon, de los letrados Sergio Loto y Agustín Palladino; y la de Ortiz, de las defensoras oficiales María Ventresca y María Eugenia Nigro.

Por primera vez en la historia de la causa, en este juicio, el viudo Carlos Carrascosa (77) actuará como particular damnificado, tras casi 20 años en los que fue imputado, juzgado, condenado primero por encubrimiento y luego a perpetua como autor del homicidio, estar preso entre 2009 a 2015 en un penal y un año más en prisión domiciliaria, recuperar su libertad y ser absuelto de manera definitiva por la Corte Suprema en 2020.

Algunos ex imputados también ya absueltos o sobreseídos integran para este juicio la lista de testigos como los hermanos de la víctima Horacio García Belsunce (h) y John Hurtig, el médico Juan Ramón Gauvry Gordon o la masajista Beatriz Michelini.

Para los fiscales, aquel 27 de octubre de 2002 María Marta fue ejecutada a balazos cuando sorprendió a ladrones dentro de su casa.

Según su hipótesis, el robo fue el móvil del crimen y está probado por el faltante de un cofre metálico de la asociación benéfica "Amigos del Pilar" donde la víctima era tesorera y que ella guardaba en su casa de Carmel con dinero, tres chequeras y la llave de una caja de seguridad.

La clave de la imputación fue la nueva hora del asesinato fijada por un forense a las 18.30 y que ese día se ubicó a Pachelo en Carmel entre las 17.34 y las 18.59, es decir que se retiró 29 minutos después de cometido el homicidio.

Ese día, la socióloga de 50 años apareció muerta en su chalet del country Carmel de Pilar, con su cuerpo semisumergido en la bañera, y su marido Carrascosa siempre declaró que él pensó que había sufrido un "accidente" y se había golpeado la cabeza contra una viga del techo y luego contra las canillas.

La autopsia, practicada 36 días después, comprobó que había sido asesinada de seis balazos con un arma calibre .32 largo, cinco de los cuales penetraron en el cráneo y el sexto --el bautizado "pituto"--, le rebotó.

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