Una testigo aseguró que a Marita Verón la "vendieron" a España

Sociedad

El juicio por la desaparición de la joven continúa aún en feria. Testigos revelaron detalles y hoy continuarán declarando.

Una joven misionera, quien es testigo protegida en el juicio por el secuestro de María de los Ángeles Verón, ratificó que la vio en un prostíbulo riojano pero que luego fue vendida a proxenetas de España. Mientras, una de las imputadas reconoció que espera ser condenada porque el juicio es "un circo".

En una nueva audiencia, la testigo relató esta semana ante los jueces que cuando veía a Verón "se notaba que no quería estar ahí" y reiteró que la imputada Lidia Irma Medina le confesó que "Marita había sido vendida" a europeos.

"Ella confiaba en mí porque me contaba todo. Cuando me lo pedía, manejaba un dinero que estaba en una caja en su habitación, en la pared", sostuvo al recordar su paso por uno de los prostíbulos que regenteaba Medina.

La joven resaltó que sus padres denunciaron su desaparición en Misiones, donde vivía, y luego describió a la persona que llevó a Verón hasta el bar de Medina como un hombre "morocho, con chivita, el pelo ondulado largo y un poco gordito".

Medina, quien fue propietaria de prostíbulos en La Rioja y está acusada por el secuestro de Verón, rechazó nuevamente las imputaciones ante el tribunal tucumano que juzga el caso y descalificó el testimonio de la joven misionera.

"Nunca vi a Marita ni estuvo en mi casa, sería la primera en decirlo. Sé que voy a terminar condenada porque esto no es un juicio sino un circo, pero algún día se conocerá la verdad. Por eso estoy tranquila", sostuvo la imputada.

Medina negó haber conocido previamente a otra de las imputadas, María Jesús Rivero, ni a la ex pareja de la dueña de las remiserías Rubén Ale, que no está procesado pero cuyo nombre es reiteradamente mencionado en las audiencias orales.

La acusada se indignó particularmente con la testigo porque ella afirmó haber sido "su mujer", como se conoce en la jerga de la prostitución a las parejas sexuales.

"¿Usted cree que puedo abusar de una persona que considero mi hija, que estuvo en mi casa? Amo los hombres, tengo nueve hijos. Nunca existió secuestro o privación de la libertad", aseveró Medina.

Luego de haber hablado ante los jueces, Medina se retiró llorando de la sala y la joven misionera retomó su testimonio. La testigo declara con su identidad protegida por haber estado secuestrada y sometida a prostitución forzada por 8 años.

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