Mentiras en el diván: pacientes que engañan al psicólogo

Sociedad


  • Algunos lo hacen conscientemente para que ciertos datos no atenten contra ellos. Otros, caen en el artificio sin la intención de mentir, sino de trasmitir su forma (distorsionada) de ver las cosas.
  • minutouno.com dialogó con dos especialistas y con personas que alguna vez engañaron a su terapeuta.

Lisa es una psicoanalista que un día, sin querer, descubre que una de sus pacientes (una sensual rubia divorciada de 37 años) mantiene una relación amorosa con su hijo (un joven pintor de tan sólo 23). Sin embargo, hace de cuenta que no se enteró de nada y continúa con el tratamiento sin que su paciente se percate de lo ocurrido. Esa encrucijada entre el secreto profesional, los prejuicios y el amor es la que padece el personaje de Meryl Streep en el film “Secretos de Diván”.


Ciertos pacientes ocultan información por miedo a que el especialista les haga ver una realidad que no desean.     


En la vida real, el caso inverso al de la película es más frecuente de lo que se presupone. Sucede que los engaños en el diván o “mentiras psi” están a la orden del día. Por motivos diversos, algunos pacientes ocultan información a su terapeuta.



Para el tratamiento basado en el psicoanálisis, no es una condición sine qua non decir pura y exclusivamente “la verdad”. “¿Qué sería mentir?”, se pregunta la licenciada en Psicología Patricia Gaviola. Para la especialista, su forma de trabajar no es un método interrogatorio ni de constatación en el que lo que se diga deba coincidir con los hechos. Nada de eso. Es una forma de analizar un discurso, donde el fin es que el paciente se encuentre con lo que desconoce de sí. 

Los estafadores de analistas


La mentira puede ser consciente o inconsciente (cuando cuentan los hechos distorsionados).     

 


Si bien es cierto que existen pacientes que cuentan los hechos de manera distorsionada porque lo viven así y en esos casos su verdad es esa distorsión (en la medida en que sea escuchado por su terapeuta se irá dando cuenta de sus propias contradicciones), también lo es el hecho de que otras personas eligen la mentira a propósito.

Ezequiel (32), era uno de ellos. “Sentía que él culpaba a quienes me rodeaban por las cosas que me hacían mal. Tenía miedo de encontrarme con algo que yo no quería ver, por ejemplo, que me novia me lastimaba. Entonces, había cosas que no le contaba”, confesó el joven, quien terminó abandonando la terapia.

También están los que se reservan cierta información que puede dejarlos mal parados. Tal es el caso de Mariel (21). La joven había empezado el tratamiento con el fin de olvidarse de su ex y sentía que si le contaba a la psicóloga que salía con otros chicos, ella iba a desconfiar de su angustia y de su melancolía por aquel joven.

Cuando las personas son obligadas a consultar con un profesional, también es caldo de cultivo para que se genere el engaño. Tanto Gaviola como otra psicóloga consultada por minutouno.com que prefirió reservar su identidad, coincidieron en que cuando se hace un tratamiento para conformar a otros (ya sea padres, pareja o amigos), puede que el paciente no lo asuma como una necesidad propia y mienta.


 


Algunos de los engaños tienen patas cortas, ya que se descubren cuando, por la mecánica de la terapia, se consulta con familiares del paciente, como pueden ser los casos de los niños y adolescentes.

A la larga… ¿sirven los engaños?


"La mentira no es un problema para el tratamiento, es parte del trabajo mismo", sostuvo la licenciada Gaviola.     


En el universo de “mentiras psi”, ¿qué tan efectivo puede resultar el tratamiento si no se cuenta la verdad al profesional?


 


Para Gaviola, cuando la trampa es consciente, como el método analítico es un intento de interpretación del inconsciente, las mentiras responderían a su realidad psíquica, por lo que sus deseos y necesidades saldrían a la luz.

Para su colega, los resultados dependerán de los aspectos sobre los que mienten y sus razones. “Si no se involucran con la terapia, poco son los logros. En cambio, cuando ocultan información significativa o vergonzante, solés percibirlo y muchas veces, lográs que se vayan abriendo en la medida que crece la confianza. Ponen a prueba tu confiabilidad y tu ‘no juicio valorativo’", finalizó la especialista.

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