Mitos y verdades de la relación entre caries y golosinas

Sociedad


  • Cuando de caries en la boca de los más chicos se trata, los dulces aparecen como los principales responsables.
  • Dos odontólogas consultadas por minutouno.com explican los orígenes de este problema y aconsejan cómo prevenirlo.

Día tras día, encuentran más facilidad para instalarse en la cavidad bucal. Siempre acompañadas por un aliado ineludible: el quiosco. Las caries hoy tienen “vía libre” para multiplicarse en la boca de los más chiquitos y la ingesta de azúcares parece tener toda la culpa. Pero, ¿qué tanto hay de cierto en que las golosinas son las culpables de éste problema?

A priori, si bien es verdad que el exceso de azúcares baja el PH de la saliva y favorece la reproducción


Lo importante son los momentos de azúcares diarios.       

de gérmenes que provocan las fastidiosas caries encargadas de destruir el esmalte de los dientes, también lo es el hecho de que su formación depende de tres factores: el azúcar, el huésped y los microorganismos que se alojan en la boca.

El problema no es la cantidad de dulces, sino la regularidad con que se ingiere azúcar. La odontóloga Mabel Cortopassi, lo explica a minutouno.com: “Los importante son los momentos de azúcares diarios”. A modo de ejemplo, la especialista contó el caso de una paciente de apenas 3 años que por culpa de que los padres mojaban su chupete en miel para que la nena se durmiera, su boca permanecía en contacto con el dulce todo la noche y eso terminó destruyéndole los dientes.

Entonces, lo que se recomienda es que coman todos los caramelos de una vez y después se laven los dientes. “No hay por qué prohibirle las golosinas, es preferible dárselos todas de una vez y que después se cepillen”, afirma a minutouno.com Lorena Castagno, odontóloga y profesora de la Universidad Nacional de la Plata.


Hay que desmitificar la creencia de que el cepillo duro es mejor. Por el contrario, lastima la encía.     


Acerca del huésped, tendrá mucho que ver con el tipo de alimentación que la persona tenga y su conducta de higiene. Por eso, como en toda enfermedad, lo ideal es anticiparse a los hechos.

Las armas de combate

Para luchar contra las caries, lo mejor es la prevención. Como primera medida, lavarse los dientes de manera minuciosa después de cada comida principal resulta fundamental. Pero ¡ojo!, los cepillos con cerdas firmes no son los mejores. “Hay que desmitificar la creencia de que el cepillo duro es bueno. Al contrario, lastiman la encía”, explica Cortopassi, quien recomienda cambiarlos cada tres meses.

El segundo paso es que los dientes tomen contacto con el flúor. Tal como explica Castagno, su función es remineralizar la superficie dentaria, es decir, endurecer y calcificar los dientes para hacerlos más resistentes.

Esto puede hacerse de varias formas. Una es por ingesta a través de pastillas. Los chicos las mastican a la noche antes de ir a dormir y la acción es doble. Por un lado, actúa de forma local. Y por otro, cuando son ingeridas, pasan por el torrente sanguíneo y de ahí al maxilar, donde se forman los gérmenes.


Es preferible que coman las golosinas todas juntas y después se laven los dientes.   



También existe la topicación de flúor en consultorio, aconsejada cada seis meses. O sino, los buches semanales.

Usar una pasta dental que contenga flúor es otra manera de prevenir. Eso sí, nada de marcas populares. “Las que realmente dan resultado son las que no están en las góndolas de los supermercados, las que recomienda el profesional y que se venden en farmacias”, finaliza Cortopassi.

Consejos para bebés:

- La primera visita al odontólogo debe hacerse cuando aparecen los primeros dientes para que el pequeño tome confianza con el profesional desde chiquito y no se genere el típico "pánico al dentista".



- No se debe llenar la mamadera con líquidos que contengan azúcar, tales como jugos artificiales y gaseosas.



- No hay que dejar al bebé en la cama con el biberón. Pueden aparecer las llamadas "caríes del biberón"

- Se debe evitar el uso prolongado de chupetes y no se lo debe untar con miel o azúcar.

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