Navidosky, el festejo de los jóvenes judíos que no quieren quedarse sin su Navidad

Sociedad


  • Es la fiesta parelela. Jóvenes judíos que promedian los 30 decidieron armar su propia Navidad para no quedarse fuera de los festejos que llegan con fin de año.
  •  Con un ritual similar al católico, ellos la llamaron "Navidosky". En esta nota, cuenta de qué se trata.

¿Quién dijo que los judíos no festejan la Navidad? Claro, lo hacen a su modo y con las bases de su religión. Es cierto, no son los ortodoxos. La nueva movida viene por el lado de los jóvenes judíos, mujeres y hombres de clase media-alta, promedio sub 30 que mixan los rituales propios con los del catolicismo, y que buscan divertirse con amigos el 24 a la noche. La llaman Navidosky; platos tradicionales, regalos, música y apellidos judíos para armar la fiesta paralela.


Cabe la aclaración. La religión judía no celebra la Navidad. Sin embargo, aproximadamente en la misma fecha, los judíos celebran la fiesta llamada Hannukkah (o Januká), que dura ocho días y ocho noches, y que empieza el 25 del mes lunar de Kislev (puede coincidir con noviembre o diciembre).

La historia cuenta que Hannukkah conmemora la rebelión del pueblo judío, encabezada por los Macabeos, frente el ejército de Grecia y tiende a recoger algunos de los elementos populares de la celebración navideña: se intercambian regalos, se decoran los hogares, y se preparan comidas festivas. Pero no es el equivalente a la fiesta cristiana; la Navidad es, para esta religión, el nacimiento de Cristo.

Sin embargo, hay que festejar. Por eso, los jóvenes con apellidos y familia judía, en las que se respetan aún ciertas tradiciones pero no que no son ortodoxas, mezclaron las religiones y crearon la Navidosky. ¿De qué se trata?

“La idea surgió porque éramos un grupo grande de amigos, todos de la 'cole', que no teníamos nada que hacer la noche de Navidad. Así decidimos juntarnos a cenar en una casa, hasta esperar que el resto del grupo, los que sí festejaban Navidad en familia, terminaran sus respectivas cenas para después unirnos todos”, cuenta Melina, de 29 años.


Los jóvenes con apellidos y familia judía, en las que se respetan aún ciertas tradiciones pero no que no son ortodoxas, mezclaron las religiones y crearon la Navidosky.     

 


Ella participa de la Navidosky. Y en la reunión no deja detalle sin atender: “Hay vajilla especial y típicamente judía, los cubiertos judíos y los platos blancos con borde dorado, nada mas judío que eso. Y el mantel de esa tela fácil de lavar que sólo se consigue en Israel. Copas de vino, agua, champagne; una mesa súper especial”.

“Cuando les conté a mis papás del festejo que estábamos armando, la idea les pareció muy divertida, pero no dijeron más que eso”, recuerda.

Otra chica judía, amiga de Melina, acaba de cumplir los 30 y eligió un nombre para no develar el verdadero. En esta nota se llamará Goli. Ella explica la Navidosky de la que participa hace dos años. “Como nuestras familias no festejaban (la Navidad) queríamos hacer algo y tener una reunión propia, más de amigos que de familia. Después de la medianoche vienen más amigos, católicos incluidos que celebraron con sus familias”.

“Nos hacemos regalos y comemos varenikes caseros (símil ravioles rellenos de papa y cebolla cubiertos con crema), al menos así hicimos el año pasado”, recuerda. Viven la fiesta como una verdadera reunión de amigos; todos, dice Goli, quieren participar. “Los amigos que festejan Navidad con sus familias se quieren matar, algunos católicos se morirían por venir a la Navidosky”.

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