Neuquén: condenan a una mujer que quiso ahogar a su hijo en el río

Sociedad

Milagrosamente, el terrible hecho fue evitado por un transeúnte que casualmente pasaba por el lugar y dio aviso a la policía.

Pasadas las 4 de la tarde del 9 de marzo último, un hombre que pasaba por el puente carretero que une las ciudades de Neuquén y Cipolletti escuchó gritos que, en principio, no supo de dónde provenían. Solo se dio cuenta que pertenecían a una mujer y a un niño.

El misterio se develó cuando se asomó por el puente y allí, en la orilla del río Neuquén, vio una escena sorprendente y al mismo tiempo aterradora: una mujer sumergía a su pequeño hijo en el agua, apretando su cabeza hacia abajo.

El testigo casual bajó del puente y conminó a los gritos a la victimaria para que depusiera la terrible actitud, aunque infructuosamente, por lo que dio aviso a la Policía Caminera, y la rápida acción de los efectivos neuquinos impidió que se concretara el homicidio.

Pero lejos de reconocer su intento, la madre –según se supo inmediatamente– simuló estar sacando a su hijo de 4 años del agua y quiso retirarse del lugar. Pero el nene dijo a los efectivos que le había sumergido la cabeza en el río para matarlo, por lo que se procedió a la detención.

Ahora, tras varios meses, la mujer –de quien no trascendió la identidad– fue condenada por el delito de homicidio agravado por el vínculo, en grado de tentativa, en circunstancias extraordinarias de atenuación.

En relación a los atenuantes, desde el Ministerio Público Fiscal se indicó que la mujer tiene serios trastornos psiquiátricos y que en el momento de intentar asesinar a su propio hijo estaba atravesando una severa depresión. Las pericias psiquiátricas y psicológicas también determinaron que sufre de trastorno de bipolaridad y tendencias suicidas.

Mientras que entre las circunstancias agravantes, se señaló la naturaleza del hecho, que haya atentado contra la vida de un niño, con una evidente asimetría física y de edad, que para el menor era imposible defenderse y que, además, fuera cometido por su madre, con quien tenía confianza y de quien no sospechaba que pudiera hacerle algo de tal magnitud.

De hecho, durante el proceso abreviado admitió haber intentado matar a su hijo, declaró que ese día había consumido un cóctel de pastillas y alcohol y que su objetivo era quitarse la vida, y que había intentado matar a su hijo que que su propia madre –abuela del nene– no se viera en la obligación de criarlo.

Mientras el menor quedó al resguardo de un tío materno, la fiscalía y la defensa llegaron a un acuerdo por el cual se fijó una pena de 6 años de prisión de cumplimiento efectivo, lo que fue homologado por los jueces intervinientes en todos sus términos y de manera unánime.

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