"Nuestro problema es el Estado y la Federal", le confesó el gerente de la feria "La Salada" a Chiche

Sociedad

*Jorge Castillo es el dueño/administrador de la feria más grande de Latinoamérica.

Quizás Jorge Castillo no sea una persona de renombre en la sociedad argentina, sin embargo es quien dio nacimiento a un fenómeno comercial inigualable en Latinoamérica (muchos dicen que en el mundo también) cuando creo la feria de Punta Mogotes, más conocida como La Salada.

Estuvo con Chiche Gelblung en De Dónde Vengo, el programa que los domingos a las 22 el periodista conduce por Canal 26, para hablar del extraordinario fenómeno –y sus números- que significa una feria tan señalada y objetada como concurrida.

La historia de Castillo es, al igual que la feria que lidera desde el nacimiento mismo de este gigante comercial, hace diez años atrás, llamativa. Pasó de ser un humilde zapatero a recolectar 3.500.000 dólares para comprar las antiguas piletas de Lomas de Zamora, que rellenó para su reutilización.

Lo primero que hizo cuando le ofrecieron comprar el predio que está a pocas cuadras de Puente La Noria, uno de los que comunica Capital Federal con el Gran Buenos Aires, fue subdividir el terreno en parcelas para ofrecérselas a quienes iban a terminar formando parte de la asociación que comanda. Así reunió la plata necesaria.

“El rey de La Salda” fue como lo presentó Chiche. Castillo, un hombre de peso y contactos en el ámbito político del Conurbano, no tardó en disparar algunos dardos y ofrecer, sin mayores problemas, algunos números.

“En La Salada no hay crisis ni devaluación”, aseguró quien dice reírse de la crisis financiera internacional. En la feria hay más de 3.000 puestos de venta, cuyo alquiler oscila entre los 200 y 500 pesos por día, depende la ubicación que tenga el elegido. Sólo dos días está abierta: los miércoles para los mayoristas y los domingos para los minoristas, aquellos que llegan con la familia.

Castillo afirmó haber hecho de un lugar inseguro, uno al que pueda concurrir toda la familia. Ya no molestan los delitos ni pillajes. Sin embargo, hay dos entidades que Castillo señala como perjudiciales para el crecimiento y desenvolvimiento de La Salada: el Estado y la Policía Federal.

La Policía Federal nos roba que da miedo, Provincia (por la policía bonaerense) no jode… si los puesteros no tienen boletas les roban la mercadería”, sostuvo quien pocos minutos después sentenció: “Nuestro único problema hoy en día es el Estado… nosotros hacemos el bacheo de las calles y todo el mantenimiento del lugar”.

La feria de La Salada es un gigante a cielo abierto sobre el que periódicamente recaen las miradas de quienes ven aquel lugar como el paraíso de la industria textil paralela, “trucha”, y quienes, en cambio, hacen en ella buenos negocios. Castillo es, ni más ni menos, quien creo este descomunal comercio, querido y objetado, pero nunca olvidado. 

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