Obligan a los colegios porteños a cambiar vidrios peligrosos

Sociedad

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Por NA

  • La norma fue sancionada por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires y establece que se deben colocar vidrios laminados o templados en colegios públicos y privados porteños.
  • El plazo para el recambio de los cristales es de cinco años.
  • La disposición se tomó a partir del fatal caso de la nieta de Alfonsín, que murió desangrada cuando se le cayó encima un vidrio sin protección en la escuela a la que asistía.

Todas las escuelas porteñas, públicas y privadas, deberán cambiar los vidrios de sus edificios en los próximos cinco años y reemplazarlos por otro tipo de cristales, preparados para evitar accidentes.

Así se establece en la denominada "Ley de Vidrios Seguros", que fue sancionada por la Legislatura porteña y que establece la recolocación de vidrios laminados o templados en todos los establecimientos de la ciudad.

Hace tres años, una de las nietas del ex presidente Raúl Alfonsín murió al desangrarse por la herida que le ocasionó la rotura de un vidrio sin protección, de una puerta del colegio al que asistía.

A raíz de este hecho, los legisladores porteños Mario Morando y Carlos Amejeiras presentaron sendos proyectos para establecer claramente en el Código de Edificación los requisitos a cumplir por los vidrios utilizados en zonas de riesgo para impacto humano.

Esta norma, coincidían ambos proyectos, no sólo se aplica a las construcciones nuevas sino también a las existentes, "otorgándoles un plazo razonable para adecuarse", indicaron los diputados porteños.

A fin de facilitar la constatación del cumplimiento de las nuevas exigencias, y evitar versiones "truchas", los vidrios templados y laminados deben llevar identificación visible de su clase y resistencia, indica la ley aprobada.

Las escuelas públicas y privadas tendrán cinco años para cumplir con las nuevas exigencias, mientras que el resto de los edificios existentes deberán adaptarse también dentro de dicho plazo, según lo determine la reglamentación.

Los nuevos edificios, por supuesto deberán cumplir la norma desde su habilitación.
 
"El caso de Amparo Alfonsín, nieta del ex presidente, resultó extremo. Pero hay miles de jóvenes que cargarán toda su vida con cicatrices faciales o mutilaciones de dedos. Además no se trata de un peligro sólo en los colegios. Recientemente, el dueño de un concesionario automotor falleció decapitado cuando un empleado chocó accidentalmente la mampara de vidrio de su oficina", recordó Morando.

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