Papelón: izaron la Bandera sublimada en Mar del Plata

Sociedad

La nueva insignia instalada en Playa Grande generó polémica porque está sublimada de un solo lado y, según cómo flamee, puede lucir como bandera argentina o quedar completamente blanca.

Mar del Plata volvió a quedar en el centro de la escena por una situación tan insólita como incómoda, que se desarrolla a plena vista en uno de los sectores más emblemáticos de la costa. En el Paseo Celso Aldao, en Playa Grande, fue instalada una nueva bandera argentina que, lejos de lucir como símbolo patrio permanente, cambia radicalmente su apariencia según la dirección del viento. El detalle no pasó inadvertido: el paño fue confeccionado con una técnica de sublimado de un solo lado, lo que provoca que solo muestre los colores nacionales cuando flamea de frente. En cuanto gira o el viento sopla en sentido contrario, el reverso queda completamente blanco, borrando de un instante a otro cualquier referencia a la identidad nacional.

La escena se repite una y otra vez sobre la avenida Patricio Peralta Ramos, una traza costera históricamente asociada a actos oficiales, recorridos turísticos y postales clásicas de la ciudad. Allí, donde suelen realizarse ceremonias, homenajes y eventos institucionales, la bandera alterna entre el celeste y blanco y una superficie lisa sin color alguno, generando desconcierto entre vecinos y turistas que transitan a diario por la zona. La imagen resulta difícil de disimular y, para muchos, directamente inadmisible en un espacio público de tanta visibilidad y carga simbólica.

bandera un lado

Detrás de la decisión no habría un error técnico ni una casualidad, sino un criterio puramente económico. La elección del material y del método de impresión respondió, según trascendió, a la necesidad de reducir costos. El resultado, sin embargo, fue una bandera que no cumple de manera constante con su función representativa: dependiendo de cómo sople el viento, el emblema nacional aparece o desaparece. En términos simbólicos, el efecto es contundente y abrió un debate sobre el límite entre el ahorro presupuestario y el respeto por los símbolos patrios, especialmente en lugares donde la presencia del Estado suele expresarse también a través de estos gestos.

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