Pidieron elevar a juicio la causa por la muerte de Emmily Rodrigues
Los fiscales sostienen que Francisco Sáenz Valiente debe responder por suministro de drogas, facilitación del lugar para consumirlas y abandono de persona agravado por el resultado muerte.
La Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional, interinamente a cargo del fiscal Alberto Adrián María Gentili, junto con la Unidad Fiscal Especializada de Violencia contra las Mujeres (UFEM), encabezada por Mariela Labozzetta, solicitó la elevación a juicio oral de la causa que tiene como principal imputado al empresario Francisco Sáenz Valiente por la muerte de Emmily Rodrigues Santos Gomes (26), la joven brasileña que el 30 de marzo de 2023 falleció tras caer desde un sexto piso de un edificio del barrio porteño de Retiro.
Para el Ministerio Público Fiscal, el empresario debe ser juzgado por los delitos de suministro gratuito de estupefacientes y facilitación del lugar para su consumo; y abandono de persona agravado por el resultado muerte. En su planteo, los fiscales remarcaron que, si bien la Sala VI de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional había procesado al acusado por homicidio imprudente, entienden que la figura legal que mejor se ajusta a lo ocurrido es la de abandono de persona.
“Las acciones de auxilio concretas realizadas por Francisco Sáenz Valiente fueron ejecutadas de manera tardía, por lo que ya no resultaron idóneas para proveer a Emmily Rodrigues Santos Gomes una asistencia médica que pudiera compensar su cuadro y salvarle la vida”, indicaron los representantes del Ministerio Público Fiscal al referirse a lo sucedido aquella madrugada.
Según surge del expediente, Sáenz Valiente organizó un encuentro en su departamento con varias mujeres y, en paralelo, se contactó con su proveedor de drogas para pedir “dos blancos y un tus”, en alusión a cocaína y tuci. Cerca de las 3 de la mañana ya estaban en el lugar el imputado y cuatro mujeres, entre ellas la joven brasileña. Testimonios incorporados a la causa señalaron que había estupefacientes a la vista, distribuidos sobre mesas, libros y platos.
Con el correr de las horas, alrededor de las 7, la víctima comenzó a mostrar “una alteración psíquica evidente” vinculada al consumo de las sustancias que, de acuerdo con la acusación, habían sido facilitadas en ese contexto. Pese a que su estado era notorio para quienes estaban en el departamento, la fiscalía sostiene que no recibió asistencia adecuada. “Durante este lapso en el que Emmily Rodrigues Santos Gomes mantuvo ese estado de alteración psíquica, que era evidente y resultaba riesgoso para sí y para terceros, Sáenz Valiente –quien facilitó las sustancias estupefacientes y su domicilio para consumirlos– decidió continuar con la reunión sin facilitarle la asistencia médica necesaria para compensarse y que ella, en ese estado, no podía procurarse por sí misma”, explicaron.
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