Dos femicidios calcados donde las restricciones no sirvieron de nada
Entre un caso y otro pasaron siete meses. Mayra Belén Morán hizo de todo para que no la maten. Una y otra vez, doce veces en total, denunció por violento a su ex Sebastián Moreno, en Manzanares, partido de Pilar. A Moreno no lo frenó nada. A cada denuncia, él le contestaba con más violencia y amenazas.

Por Mauro Szeta
Como en todos los casos, Montenegro se burló de todo y nada lo frenó. Una y mil veces violó las restricciones que nadie controlaba. La tarde previa al crimen gritó su amenaza en la cara de la hermana de la víctima. "A Deborah la voy a matar". A las cuatro horas cumplió y mató. Deborah fue atacada delante de sus hijos de 1, 6 y 11 años y murió desangrada. Montenegro escapó y lo detuvieron al día siguiente.
La pregunta igual que en el otro caso es la misma. ¿De que sirvieron las restricciones perimetrales y las exclusiones de hogar? De nada. Nadie controló esas medidas. Y los femicidios se consumaron igual. Triste realidad.
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