El desgarrador relato de la mujer que estuvo como rehén de su novio

Sociedad

"No quería que siguiera trabajando, porque tenía ataques de celos", contó Soraya Ramírez, quien fue acosada por su ex. Todo terminó en tragedia: el hombre murió cuando el GEOF le disparó en la cabeza.

Soraya Ramírez, de 25 años, se separó 10 días atrás de su pareja, Ángel Oliva. Él no lo pudo superar y la acosó una semana, pero todo terminó en tragedia: el hombre tomó a la joven de rehén y se vivieron horas de tensión hasta que un policía del GEOF le disparó en la cabeza.

"Por momentos siento que lo que le pasó es mi culpa por haberlo dejado, pero también siento que no podía seguir viviendo con él de esa forma. Me acuerdo de los buenos momentos que pasamos y no puedo creer que terminó así", comento angustiada Soraya, entrevistada por el diario Tiempo Argentino.

Sentada en el patio de la casa de su abuela, en la localidad de Quilmes Oeste, la joven de 25 años relata los pormenores de su relación con Ángel Oliva, de 23. Explica que ella y su ex, que tuvo una hija con otra mujer y trabajaba de pintor, se conocieron hace unos cinco años, a lo largo de los cuales tuvieron una relación con idas y vueltas.

El mayor punto de conflicto entre ambos fueron los ataques de celos que tenía el muchacho, que varias veces derivaron en violencia. Incluso, en 2011, Soraya lo había denunciado por malos tratos y consiguió una orden de restricción de domicilio.

Luego lo perdonó y en noviembre del año pasado retomaron el noviazgo y se fueron a vivir juntos. Durante ocho meses alquilaron un departamento y después se fueron a vivir a la casa de la madre de Soraya, hasta que se separaron el miércoles 20 de agosto.

"No quería que siguiera trabajando en el kiosco, porque tenía ataques de celos y decía que los hombres me veían. Cuando empecé, hace unos meses, estaba todo bien y después empezó con los celos. Quería que cambiara a un trabajo en el que no me vieran", relató la joven.

Y detalló: "El miércoles cuando llegué a casa me pidió que dejara el laburo, me decía que si no se iba a ir. Yo le dije que no iba a dejar el trabajo y me tiró sobre la cama y me empezó a pegar. Llamé a los gritos a mi mamá y ella subió a ayudarme. Ahí le dije que no quería estar más con él, que se fuera. Se fue y al otro día pasó a buscar su ropa".

Luego contó la última vez que lo vio antes del ataque: "El viernes pasado fue a mi trabajo. Estuvo toda la tarde yendo y viniendo de una esquina a la otra. Cuando salí me lo encontré en la calle y me fui al local de una amiga y llamamos a la policía. El martes cuando salimos con mis compañeros del kiosco estábamos esperando el subte y, de la nada, me lo encontré al lado mío. Nos siguió hasta Constitución y le dije que se fuera. Cuando nos subimos al tren se suponía que tomara otro ramal, pero mis amigos lo vieron subir en nuestro vagón, aunque se bajó enseguida".

"A la mañana me estuvo llamando y le dije a mi mamá que hablara con el padre de él para que no me molestara más. A la tarde me mandó un mensaje que decía: Me arruinaste la vida", relató respecto al día del ataque.

Alrededor de las 19.30, cuando Soraya y sus compañeros se disponían a cerrar, Oliva entró armado con un revólver calibre 22 y un cuchillo. El joven obligó a los amigos de su ex novia a salir del negocio y ellos alertaron a la policía, que montó un amplio operativo en la zona, con la colaboración del GEOF.

Soraya describió las horas en que fue su rehén: "Me tiró alcohol fino en la cara y una botella de alcohol en gel porque quería que me desmayara, pero fui al baño y me lavé la cara. Temí que me quisiera quemar, porque miraba los encendedores. Pensé que me iba a matar porque me apoyaba el arma en la cabeza y en la espalda. Ángel dijo que no me iba a hacer nada si no me movía, que se iba a matar frente a mí, que no quería vivir más porque lo había dejado. También que si entraba la policía iba a disparar y que yo me encerrara en el baño. Estaba muy drogado, le llevaron la camiseta de Defensa y Justicia que pidió, aunque no era tan fanático".

"Le habían cortado el cable y dijo que se sentía encerrado. No quería ir preso y me dijo que 'cuando salgamos me mato'. Me puso el arma en la espalda y se guardó el cuchillo en el bolsillo, salimos, yo estaba encorvada, me dijo que me enderezara. Fue todo muy rápido, duro un minuto, estábamos ahí parados y pidió ver a la hija. Entonces sentí el disparo, alguien me agarró y cuando me doy vuelta veo que Ángel se cae. Me enteré en la comisaría que había muerto", sostuvo la joven.

La bala que mató a Oliva fue disparada por un francotirador del GEOF desde un departamento ubicado frente al quiosco, sobre la calle Viamonte al 600.

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