Le robó $76 mil a sus padres para ayudar a la familia de un amigo
La policía desubrió al chico de 13 años por las huellas de las zapatillas. Había actuado junto a su amigo y escondido la plata en un auto abandonado.
Los policías detectaron la coincidencia con un par de huellas, pero aparecían otras que eran diferentes y no estaban identificadas. Así las miradas se posaron sobre L., su inseparable amigo.
Los policías se contactaron con los padres del otro chico y fueron por él a la escuela. El pibe también negó todo. Los policías reprodujeron la mecánica y tomaron la medida de sus zapatillas. Al cotejarlas con la marca de la puerta hubo nueva coincidencia.
La jueza de Menores Nº 2 indicó que quería ver a los dos niños para indagarlos. A nadie en la Subcomisaría 8ª le asombró que a la madrugada los padres de D. comunicaran que el robo había sido resuelto.
El hijo les contó la angustia de su amigo por la situación económica de su familia. Y la forma que se le ocurrió para paliar el problema. Confesó que el dinero estaba escondido en un auto abandonado y que la idea era entregárselo a los padres de L., para que salieran de su aprieto. Lo que a los ojos de estos pibes era un modo de ayudar, quedó caratulado provisoriamente como robo. El dinero fue recuperado.
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