¿Qué hacer ante las preguntas incómodas de los chicos?
*Descubrir el mundo forma parte del crecimiento y para ello las preguntas son el método utilizado por los niños. Pero para los padres son sinónimo de nervios.
*minutouno.com te acerca consejos de especialistas para que no te agarren desprevenido.
“¿Qué es la marihuana?. ¿Qué es una lesbiana?.¿De dónde vienen los bebes?”, son algunas de las preguntas que los padres tienen que afrontar día a día. El dilema reside en decirles la verdad por más cruenta y agresiva que parezca para un niño u optar por las “mentiras blancas”. Amén de la incomodidad que genera en los padres.
“Varias veces me preguntó si yo había probado la droga. Una de las primeras tenía alrededor de 7 años. Me agarró desprevenido porque yo esperaba que me lo preguntara más adelante y no había elaborado una respuesta consciente. No le pude mentir ni tampoco podía decirle la verdad”, contó Juan (35) acerca de su hija Marina (13).
Muchos en cambio prefieren la mentira porque creen que así resguardan a sus hijos de realidades crudas. Pero mentir no parece nunca una buena opción. De hecho no es aconsejable.
“Si uno les miente los chicos pierden la confianza en los padres y cuando descubren la verdad se van a sentir frustrados porque no van a entender por qué les mintieron. Además, la mentira va a hacer que el chico construya sus propias teorías sobre una base falsa y mal fundada”, sostuvo Suarez.
Desde la cigüeña hasta la muerte
Siempre están los clásicos que trascienden a las modas y a las influencias de los medios de comunicación. Algunos de ellos son el típico “¿De dónde vienen los bebes?” o “¿qué es la muerte?”.
Para Natalia Suarez los chicos elaboran sus propias teorías sexuales que en general están relacionadas con fantasías como la de la cigüeña. Esto, explicó la especialista en niños, “se debe a la curiosidad de la sexualidad, lo que no necesariamente involucra la genitalidad”.
“De hecho los chicos en principio no van a creer lo que los adultos pueden responderles porque no lo pueden asimilar. Con el tiempo van desarrollando su pensamiento y lo van a comprender”, explicó la psicóloga.
Su colega Rosario Lagomarcino coincide en decir la verdad adaptada a la edad y expone una posible respuesta al interrogante de la cigüeña: “Una respuesta posible es que el bebe baja por un canal que es como un caminito y llega a la vagina. Lo ideal es un vocabulario que los chicos puedan entender. A su vez, es mejor utilizar los términos correctos, como vagina, y luego explicarles qué es, por ejemplo un agujerito, para que entienda”.
La muerte es otro tema recurrente en los chicos. “¿Dónde está el tío?” preguntó Marcos (5) a su madre luego de días de no verlo. La respuesta que encontró fue “está en el cielo mirándote”, contó Viviana (45) en dialogo con minutouno.com, y aseguró que “el chico lo entendió. Supo que no iba a ver más a su tío y que se había muerto”.
Este tema, informaron las especialista, no sale de la regla de la verdad y requiere de una respuesta verdadera que de a entender al menor que la persona fallecida no va a volver y que no la podrá ver nunca más. A su vez, explicarles que eso va a generar tristeza también es conveniente.
“No vale mentir. Algunos le ofrecen como respuesta a sus hijos que la persona fallecida se fue a comprar algo y que va a tardar. Esto está muy mal. El chico de ahí en más va a sufrir cada vez que algún ser querido salga de su casa o se vaya de su lado creándole un trauma”, sostuvo Lagomarcino.
También es recomendable darles ejemplos con otros objetos como puede ser una planta o un animal, explicaron las especialistas.
Reglas de oro
-Decir siempre la verdad acorde a la edad. No inventar.
-Contestar sólo lo que los chicos preguntan para evitar enredarse y dificultar la comprensión de la explicación. Si el niño quiere saber más va a volver a preguntar.
-Si no se entiende la pregunta hay que preguntarle al chico qué quiso decir.
-Adaptar la idea y el vocabulario a la edad.
-No explayarse. Ser cortos, simples y concretos para no confundir.
-Si no se sabe que responder es mejor correr la respuesta para más adelante con un simple “ no sé, dejame averiguar y después te digo”. Pero luego decirle.
Lo cierto es que a partir de los 4 años aproximadamente los niños comienzan a preguntar a medida que descubren el mundo y eso pese a los nervios de los padres “es sano” y da cuenta de qué tan habilitados están los temas instalados en las preguntas en las familias.
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