Relaciones peligrosas: cuando la historia queda en la familia

Sociedad

*La prima lejana suele ser una gran compañera de juegos infantiles. Pero muchas veces esos juegos continúan o reaparecen en la adultez con el plus del alto voltaje.
*Sin embargo, son historias que se guardan en las sombras y no se dan a conocer.
*Incesto o no, opiniones encontradas de especialistas. Contanos tu experiencia.

“Andaba haciendo dedo por ahí cuando llegaste con el jeep, decidiste parar.  Nunca me podía imaginar con quién me iba a encontrar. Una prima lejana. Qué fuerte te pusiste, yo no sé que comiste ahora que te veo bien ya no me quiero bajar”. - La prima lejana - Auténticos Decadentes.


No son pocos los casos de relaciones amorosas, concretadas o pensadas, entre hombres y mujeres que en algún punto son parientes. Y los primos, con su amplio espectro de posibilidades vienen a jugar un papel importante. La cuestión pone en debate los límites de lo que se puede y no se puede, en una sociedad que a menudo rechaza vínculos de este tipo. Los límites del incesto se ponen en riesgo cuando aparecen “atracciones” dentro del mismo grupo familiar, que suele cuestionar severamente estas relaciones.

Sin embargo,  quién no jugó alguna vez al doctor y la prima lejana le cumplió la fantasía de la paciente, y viceversa.

Mariano (35) es uno de los tantos que hizo travesuras con su primita. En este caso se trata de una prima segunda.  Su romance es más que secreto, pero muy intenso. Se gestó en la niñez y perdura en la actualidad con encuentros clandestinos.

Todo empezó a los 10 años con un amor platónico para pasar al histeriqueo en la adolescencia y a lo concreto en la adultez.

“De chiquitos entre todos los primos nos elegíamos siempre como pareja de juego. A los 16 transamos. Pero además había afinidades musicales, de gustos y la verdad la pasábamos muy bien. Pero ella tenía novio así que cuando podíamos nos matábamos. Después ella se casó y tuvo un hijo. Pese a eso  nos seguimos viendo una vez al mes”, confesó Mariano.

La oportunidad coincide con algún viaje de ella cada tanto hacia Buenos Aires desde Mendoza -lugar donde vive-.  Es que su prima siempre estuvo enamorada de el: “El día que se casó me contó su hermana, mi otra prima, que ella estaba muerta por mí y por eso le dijo que no sea boba y no se case. Después no la vi por un tiempo hasta que su hermana me dijo que su matrimonio era un desastre y yo le mandé un mail. A partir de ahí todo empezó de nuevo”.

Pero Mariano no es el único si de enredos familiares se trata: “Ellos vivían en Moreno y nosotros en Lanus  pero éramos familias muy apegadas. Y de chicos éramos muchos primos. A mi hermana le gustaba uno y a mí el hermano de él. Pero después yo terminé saliendo con el que le gustaba a mi hermana”, contó Claudia (32), acerca de quien en realidad es su sobrino tercero pero tiene su misma edad por lo que se llaman entre sí y por toda la familia “primos”.

Sin embargo, el tiempo hizo que no se vean tan seguido. Hasta que un día “apareció por mi casa, se ofreció a llevarme a la facultad y ahí me preguntó si tenía novio. Aunque en realidad a mi me gustaba su hermano, le mentí y le dije que no. Entonces me invitó a tomar un café y terminamos saliendo por 3 meses”, relató Claudia.

Te quiero a escondidas

Pese a la condena social y familiar respecto a este tipo de vínculos la psicóloga Graciela Cafici sostuvo que no se trata de incesto: “El incesto prohíbe las relaciones sexuales dentro de la familia núcleo. Es decir madre, padre e hijos. Pero su grado de prohibición dependerá de cada época histórica. Sin embargo, en donde hay lazo de sangre  siempre existe algún tipo de prohibición debido a la teoría biológica que habla de malformaciones en los hijos fruto de esa relación. Y por eso el tabú familiar”.

Por otro lado, el psicólogo Hugo Pisanelli si bien coincidió en que el grado de prohibición depende de cada época, sostuvo que si se trata de incesto debido a que este es una cuestión cultural.

“El incesto es una ley cultural. Depende de las costumbres y la cultura de la familia. Pero no está escrita en ningún lado por lo que no es penada en el caso de que sean adultos los que se relacionan. Y es la cultura la que hace que estén mal vistas estos casos”, explicó el especialista.

Lo cierto es pese a que ninguno sintió que estar cerca del cuerpo de sus primos y sentir afecto más que el común fuera un delito, la gran mayoría oculta celosamente ese affaire.



“Son del Opus Dei. Si se enteran otra que Camila y el cura, nos fusilan”, sentenció Aldana (24) respecto al amorío esporádico que tiene con su primo pese a que sus familias no se ven tan seguido.

“Nos vemos cada tanto y bueno...pasa. Nos gustamos y nos atraemos tanto física como intelectualmente”, contó Aldana que considera a su primo como “una puerta que está siempre abierta”.

El caso de Claudia si bien es pasado sigue escondido debajo de la alfombra: “Las familias jamás se enteraron. Nuestras madres hablaban y se contaban cosas que nosotros ya sabíamos. Era un embrollo y nos re divertía”, explicó Claudia. A su vez confesó no sentir que estaba cometiendo un pecado.

Mariano tampoco escapa al pacto del silencio, pero a veces las cosas se hacen evidentes. “Los únicos que lo saben son su hermana y la mía. La mía me dice que estoy loco que es familia y la de ella le dice que largue al marido”, confesó Mariano, que asegura que su prima era una asignatura pendiente que concreta una vez por mes en Buenos Aires. Y cada tanto, en alguna casa de alguna amiga de ella en Mendoza porque ahí no abundan los albergues transitorios. 

Otro caso es el de Federico, que también mantuvo un romance por 3 meses a los 12 años con su prima: “La madre de ella nos vio dándonos un beso, me lo dijo mi prima al tiempo. Después hablé del tema con ella y no armó quilombo. Fue compinche. Pero el padre de ella no lo sabe ni lo va a saber”. 

La realidad indica que existen estos casos y quizás el deseo que se despierta se geste justamente en la “prohibición” social.

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