Ricardo Barreda, las mujeres y su tercera oportunidad de quedar libre

Sociedad

El ex odontólogo asesino está a punto de obtener nuevamente la libertad condicional luego de que una mujer le ofreciera su casa para vivir. ¿Cuáles son las diferencias entre las dos mujeres que ofrecieron a cobijarlo?

Hace un mes atrás, Barreda volvía a prisión luego de que el juez Raúl Dalto señalara que el ex odontólogo era "peligroso" para Berta André, con quien convivía desde 2011. Así Barreda se instalaba una vez más tras las rejas, en esta oportunidad en la cárcel de Olmos, que aloja a personas mayores de 70 años.

Lejos de que la historia del odontólogo más famoso del país finalice, en las próximas horas se abriría un nuevo capítulo en su vida, ya que Sonia García, una mujer de 42 años le ofreció hace diez días a vivir con ella para que pueda salir de la prisión. Ahora la Justicia tiene que decidir si finalmente le otorga nuevamente la libertad condicional.

"Yo le abro mi casa a toda la gente de buen corazón que quiera venir. De entrada no desconfío de nadie. Y no juzgo a nadie por lo que hizo", explicó la mujer y agregó que "fui a buscarlo a él. Hablamos y se mostró totalmente agradecido con lo que yo le ofrecía".

Sin embargo, la mujer dejó bien en claro que no pretende tener "ninguna relación amorosa" con Barreda y siempre aseguró que sólo se trata de un vínculo de "amistad.

En cambio, con Berta "Pochi" André la relación arrancó distinta. Berta visitaba frecuentemente la cárcel para acompañar a otros presos y gracias a uno de sus amigos, conoció a Barreda. Fue en 1998 y desde entonces comenzaron a tener una relación a través de cartas y visitas en la cárcel.

Doce años después, cuando a Barreda le otorgaron la libertad condicional se fue a vivir a su casa de Belgrano hasta diciembre del año pasado donde los conflictos de convivencia se volvieron peligrosos y la Justicia decidió separarlos. Hasta el momento, Berta no ha querido salir a dar declaraciones a la prensa.

Barreda fue condenado en 1995 a la pena de reclusión perpetua por el cuádruple homicidio de su esposa Gladys McDonald, de 57 años, su suegra Elena Arreche, de 86, y sus hijas Cecilia, de 26 y Adriana de 24, crímenes perpetrados el 15 de noviembre de 1992 en su residencia de calle 48 y 11, en La Plata.

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