La otra pandemia: unos 350 millones en el mundo sufren depresión
Los especialistas en Salud Mental alertan que es el tema más preocupante, aunque aseguran, también, que se puede trabajar para evitar enfermos crónicos.
"Estas cifras alarmantes son un llamado de atención para esta enfermedad, que consiste en un estado mental caracterizado por sentimientos de pesimismo, tristeza y desánimo, donde se pierde la capacidad de placer", indicó a la agencia Télam el psiquiatra Roberto Ré, fundador de la Red Sanar.
"La tristeza, el duelo, tiene sus tiempos y hay que respetarlos -opinó la especialista, miembro de la Asociación de Psicoanalistas Argentina (APA)- los límites entre lo pertinente y lo patológico están dados por la intensidad de la reacción y por el tiempo de recuperación".
Y a modo de ejemplo, describió: "Una madre que pierde un hijo puede estar deprimida, sin dejar de atender a sus otros hijos y a si misma o su trabajo. Si no quiere levantarse ni ocuparse de su higiene es porque necesita ayuda profesional".
"Se puede decir que una persona está deprimida cuando no puede enfrentar sus tareas habituales ya sea laborales, familiares, académicas o sociales", describió el psiquiatra Eduardo Grande.
En referencia al incremento de casos, Grande consideró que "la depresión está muy difundida en esta época por las dificultades que tiene el hombre para enfrentar un mundo que lo margina".
En la misma línea, Ré sostuvo que "si bien existen múltiples factores que inciden, el avance de la depresión está ligado al estilo de vida contemporáneo caracterizado por la desesperanza, la perdida de autocontrol y la incapacidad para gobernarse con autonomía plenificante, la pérdida del sentido existencial y de la realización espiritual y trascendente".
Y continuó: "esto se pone de manifiesto en el incremento de los casos de violencia, de distrés, de inseguridad, de criminalidad, de adicción y al aumento de suicidios".
A pesar de estas condiciones externas, los especialistas coinciden en que un diagnóstico precoz de la enfermedad y su tratamiento son posibles y pueden dar buenos resultados, y que no ocuparse puede hacer que la depresión se vuelva crónica.
"El primer paso para de un tratamiento es la aceptación y el reconocimiento de estar herido, vulnerado por alguna dolencia, y a partir de esta realidad se puede iniciar el camino de la recuperación desde un abordaje multidimensional y transdisciplinariamente", sostuvo el titular de la Red Sanar.
Según el especialista "el abordaje terapéutico es gradual y se da en diferentes niveles: en primera instancia se atiende la dimensión física y luego la emocional y afectiva; en tercer lugar se restablece la dimensión mental, en cuarto los vínculos sociales y por último se deben sanar y potenciar el mundo de los valores y la dimensión espiritual".
Sobre el aspecto físico, Ré indicó que "la depresión altera los ritmos cronobiológicos por lo que el insomnio es una característica de la enfermedad y actualmente existen drogas muy útiles, como la agomelatina, que sirven para la estabilización del sueño".
"Sin embargo, -continuó- muchos profesionales siguen recetando benzodiazepinas que no son necesarias en todos los casos y que generan tolerancia, acostumbramiento y adicción", detalló.
El especialista destacó además que "las personas cambian no sólo con terapias individuales o medicamentos, sino que pueden mejorar a través de talleres vivenciales comunitarios y gratuitos".
Para Ré, la prevención también puede darse en ámbitos colectivos, a través, por ejemplo, de la incorporación de la psicoeducación en las escuelas de todos los niveles como parte de la currícula.
"La idea de la psicoeducación es generar a través de clases teórico y vivenciales un ámbito para que el estudiante aprenda a manejar sus emociones y sentimientos, lo que repercutiría no sólo en la depresión, sino en otros aspectos como la violencia", añadió.
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