Día de los Enamorados: la búsqueda permanente del amor
El humano es un ser social y necesita relacionarse permanentemente. Hoy, en el Día de San Valentín, analizamos acerca del amor: sus implicaciones y sentimientos.
"Todo lo que necesitas es amor", cantaban los Beatles y todos quedábamos hipnotizados. Y pareciera que es así. Todos queremos encontrarlo, mantenerlo, reconquistarlo día a día. Este viernes se celebra el día de San Valentín, el tan mentado Día de los Enamorados.
El poeta Ovidio dice: "Si un dios me dijera vive y olvida el amor, no aceptaría". Freud elogia al amor como el más grande de los espejismos y lo define como "una enajenación mental transitoria". El Marqués de Sade, en su "Filosofía del Tocador" (1795) dice: "¿Qué es el amor, cuál es la base de ese sentimiento? El deseo. ¿Cuáles son las consecuencias? La locura. De verdad os digo que no hay amor que pueda resistir los efectos de una reflexión sana".
Y al hacer todas estas citas, es para mostrar cuanta confusión genera la palabra amor. Cuando decimos "amar", ¿todos entendemos lo mismo? No, se trata de un estado que entraña sensaciones singulares para quienes lo experimentan pero que no resulta azaroso sino que está regido por la historia de cada individuo.
La Real Academia Española define el amor, como el sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear. Entonces, cuando alguno de estos condimentos se evaporan es señal de que ¿ya no existe el amor?. Nada se pierde, todo se transforma. Yo pienso que el amar está más ligado a la pasión y es ésta la que mueve, genera, excita y erotiza. Todo tiene el máximo puntaje cuando la pasión está puesta en el otro, ese ser que Yo hago a mi modo, el que Yo dibujo para amar y admirar.
Pero el entusiasmo es transitorio, tiene un tiempo de duración, necesita nutrirse constantemente. Pero, ¿qué ocurre cuando por diversos motivos, eso que nos mantenía con fuerza activa desaparece?. Algunos ante la desaparición de esta pasión, renuncian y otros, permiten el surgimiento del apego, del querer, sentimientos que nos mantiene unidos. Casi como si el amor estuviera directamente ligado a lo pasional mientras que el querer va de la mano del cariño, del conocimiento y de un sentimiento ya más arraigado que se instala con el paso del tiempo.
¿El amor se siente?
Ojos que se miran casi sin parpadear, respiraciones acompasadas, corazones que laten en frecuencia rápida, un leve contacto con las puntas de los dedos que produce impactos sensoriales infinitos, ese especial cosquilleo en el estómago, los escalofríos de placer, el pulso acelerado, la certeza de gozar de un bienestar perfecto y la sensación de estar suspendidos en otra dimensión, en otro tiempo, así se siente el amor.
El enamoramiento es magia, es energía pura tanto para el hombre como para la mujer. Pero también es el resultado de una conjunción de reacciones químicas. Cuando dos personas se atraen sexualmente, una cascada de neurotransmisores recorre su cerebro y su cuerpo: oxitocina, fenilenetilamina, adrenalina, noradrenalina, serotonina, dopamina, vasopresina, endorfina, así como las hormonas sexuales testosterona y estrógenos. Son estas sustancias las que producen la borrachera del enamoramiento pero necesitaran de nuevos estímulos sensoriales para poder permanecer circulando en la sangre. De otro modo, se disuelven en el torrente sanguíneo y desaparecen a los pocos meses.
Cuando logramos apreciar los aspectos del otro, obtener una gratificante reciprocidad y lograr un funcionamiento fluido el leve enamoramiento inicial adquiere más y mejor fuerza. Se sumarán entonces, sensaciones de seguridad, tranquilidad, confianza, autoestima, gracia y entusiasmo. Las endorfinas sexuales de la pasión y de la ternura lograrán que el apego aumente y conducirán a los enamorados a un círculo virtuoso de reiteración de conductas que lo nutrirán y reforzarán una y otra vez: impulsa a priorizar el bienestar del otro, a cuidar al ser amado y a protegerlo. Cuando estas acciones son recíprocas es cuando dos enamorados comienzan a formar una verdadera pareja.
Pero no nos olvidemos que más allá de las palabras, la importancia está en los hechos. De nada servirá un "te amo" si las acciones que lo acompañan son de descuido, agresión y malos tratos. De mucho servirá un "te quiero" si hay detrás interés, cuidado, comprensión y tolerancia. Las palabras tienen mucho valor; tanto, que algunas veces nos ciegan y confunden. Sería bueno tener en cuenta que a veces en el amor, los grises, también están permitidos.
Lic. Diana M. Resnicoff
Psicóloga clínica. Sexóloga clínica.
TE: (54-11)4831-2910
E-mail: [email protected]
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