Ser fóbico social es bastante más serio que ser un tímido
Timido
Shamed
Ruborizaciones, palpitaciones, sudoración y malestar estomacal son algunos de los síntomas que se desencadenan uno tras otro a medida que la ansiedad va aumentando y perpetuándolos en el círculo vicioso.
Nada que un tímido no manifieste. La diferencia entre este y un fóbico social es que el primero “logra superar la situación de angustia apenas entra en contacto con la gente. En cambio, en el fóbico -esa sensación de ansiedad- se prolonga. Y lo que era un cosquilleo en la panza termina en vómitos”, explicó Mongiello.
Esta patología suele aparecer en las primeros momentos de la edad adulta cuando la persona tiene que enfrentar situaciones que dependen exclusivamente de el: entrevistas laborales, exámenes orales, casamientos…
Sin embargo, muchas veces tiene asidero en la infancia, en los antecesores y en el ámbito cultural. “Cuando en el consultorio indagamos sobre el origen de este trastorno saltan situaciones de extrema timidez que se remontan a la infancia y que sirvieron de ante sala a la fobia”, contó Mongiello.
En lo que al factor hereditario respecta, que un familiar haya presentado un trastorno similar no quiere decir que necesariamente aparezca en algún descendiente. Sino, que este es más propenso a padecer fobia. A su vez, mucho tiene que ver el entorno social que va a ayudar a fomentar o aplacar esos primeros comienzos del trastorno.
Todo tiene cura
La fobia social, como la mayoría de los trastornos, tiene solución. Una de las opciones para hacerle frente es la terapia cognitiva que apunta a aportar herramientas puntuales y recursos para enfrentar situaciones de ansiedad. El objetivo es transformar lo que resulta amenazante en desafíos personales y darles batalla.
Por otro lado, los ejercicios de relajación y respiración se utilizan para lograr que el paciente detenga su atención en estímulos neutros y no en la mirada ajena ya que los fóbicos sociales suelen compararse con aquella persona que ven que se desenvuelve con soltura y a la perfección. Y se comparan a tal punto de pensar que ellos nunca podrán ser así y se retrotraen aún más.
Lo cierto es que tiene solución aunque depende de cada persona el tiempo que le tomará controlar su ansiedad. Puede llevar de seis a ocho meses.
Aproximadamente el 80 % de las personas que sufren de fobia social encuentran alivio a sus síntomas cuando se les da tratamiento de terapia cognitivo-conductual, de medicamentos, o una combinación de ambos.
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