Sexo en épocas de crisis
Las preocupaciones coyunturales que no dan tregua, como la inseguridad, los conflictos políticos, la inquietud por la estabilidad o la desjerarquización laboral, ha calado hondo en la sexualidad de muchos argentinos.
La incertidumbre económica y otras preocupaciones coyunturales que no dan tregua, como la inseguridad, los conflictos políticos, la inquietud por la estabilidad o la desjerarquización laboral, la proeza de poder llegar a fin de mes, inflación mediante; la incapacidad de ahorro o el consumo restringido, dibujan una realidad sumamente tensa, que ha calado hondo en la sexualidad de muchos argentinos.
Este escenario agobiante incide en los dormitorios. El estrés derivado de la crisis socioeconómica anula el erotismo y el deseo. Así la presencia reiterada de factores estresantes aumenta en el cuerpo la producción de las hormonas cortisol y prolactina, depresoras de la función sexual. Y cuando esto se da en combinación con la reducción de las hormonas sexuales, como la testosterona y la DHEA, aparece lo que clínicamente se conoce como deseo sexual hipoactivo (falta de deseo). Pero, a su vez, aparecen también otras disfunciones muy comunes, como las eréctiles, y la anorgasmia en mujeres. Estos cuadros son, en ese orden, los motivos más frecuentes de las consultas.
El exceso de trabajo, el cansancio y las problemáticas cotidianas alejan a las personas cada vez más de la sexualidad. Ocupadas en resolver los problemas inmediatos, casi no quedan espacios para la fantasía y los pensamientos sexuales. Se han ido perdiendo juegos, galanteos, tiempos y rituales imprescindibles para la aparición del deseo. Para que el sexo se reactive, hay que estar dispuesto a hacer un cambio, porque, una vez herida la sexualidad, no se cura sola.
Si bien no existen mediciones actuales que permitan cuantificar el daño emocional que la crisis económica ya produce u ocasionará en el futuro cercano, en las relaciones carnales, los hombres casados con hijos, las jefas de hogar, los diabéticos, obesos y fumadores constituyen el grupo de mayor riesgo.
Consejos útiles para mantener la salud sexual:
- Adoptar técnicas de relajación . Actúan como los más eficaces ansiolíticos. Pueden ser masajes, baños de inmersión, hidroterapia o ejercicios de yoga o elongación.
- Realizar actividad física: del tipo aeróbica o anaeróbica y disponer de un tiempo "sagrado" para esta actividad.
- Desayunar bien, sin café: adoptar una dieta variada: cereales integrales, pescados, frutos de mar, semillas, legumbres, fibras y vegetales y frutas crudas. Evitar grasas saturadas y comer poca carne.
- Evitar el alcohol y no fumar.
- Tomar dos litros de agua por día.
- Restringir los antidepresivos y ansiolíticos.
- Crear un clima de erotismo y disfrutar los "rituales sexuales", para lo cual no olvidar que necesitan tiempo.
- Leer buenos libros, escuchar música, mantener actividades placenteras y respetar los tiempos de ocio como algo sagrado.
- Realizarse controles médicos: es importante que sean periódicos.
Y si esto resulta insuficiente, no dudar en acudir a una terapia sexual que, en pocas sesiones, (de 8 a 10) ayudara a reubicar lo que la crisis, la angustia y el estrés castigaron: la salud sexual.
Lic. Diana M. Resnicoff
Psicóloga clínica. Sexóloga clínica.
TE: (54-11)4831-2910
E-mail: [email protected]
Página Web: www.e-sexualidad.com
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