¿Siempre prendida? La antorcha al final se apagó en la Argentina
*Fueron unos pocos segundos. Casi nadie lo notó. Sin embargo, y contra todos los pronósticos, la llama se apagó.
*Claro, la antorcha fue suplantada por otra pero esta vez, la segunda estaba encendida.
*Una cronista de minutouno.com estuvo en ese momento. Y lo relata.
Desde hace 72 años, la antorcha es uno de los máximos emblemas de los Juegos Olímpicos. Según la tradición, esta llama es transportada en relevo por atletas a través de distintos continentes y arde “sin interrupción” hasta que la competencia finalice.
Es así que esta tarde, por primera vez en la historia, la Argentina recibió la llama con un gran despliegue tanto de seguridad como de ciudados.
En el Obelisco, desde el mediodía cientos de personas se encontraban a la espera del paso de esos 72 centímetros de largo y 985 gramos de peso. Tal como estaba previsto desde ayer, a las 14.30 se dio la largada oficial.
Era extraño el clima en el Obelisco. A cada ciudadano chino que pasaba portando una bandera, los curiosos gritaban y aplaudían como en la cancha.
Luego de una larga espera, al final se abrió paso y casi pisándole los pies a las personas que se entusiasmaban por ver pasar la llama; motos, cuatriciclos y decenas de policías marcando una pasarela imaginaria sobre Diagonal Norte. De repente, un grupo de chicos con remeras celestes que decían “Beijin 2008” aparecieron corriendo y en el medio estaba ella, la antorcha.
Entre empujones poco amables y gritos ahí se la podía observar. A la vista de todos, y en sus 137.000 kilómetros por todo el mundo; ahora estaba a pocos metros del Obelisco.
Pero, de repente, exactamente dos segundos más tarde, la llama se apagó. Ni 200 policías, 1500 efectivos de la Prefectura Naval y 3000 colaboradores bastaron para que no se apagara. Las personas no tuvieron tiempo de reaccionar, un momento único e irrepetible, que estaba al alcance de la mano de cualquiera, se había apagado y todo parecía indicar que fue por culpa de un viento anti-olímpico.
Al instante, un grupo de personas alcanzó hasta la joven atleta que la portaba, una nueva antorcha idéntica a la otra -pero prendida- y la marcha siguió igual que antes. ¿A caso no era que la antorcha contiene propano y está diseñada para no apagarse con vientos de hasta 65 kilómetros por hora, lluvia o granizo?
La ilusión de aquellas miles de personas que por primera vez en su vida vieron de cerca un símbolo mundial, se nubló por dos segundos, justo cuando frente a sus narices fueron testigos del gran apagón de la antorcha.
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