¿Sos sola? Ahora llegan las nuevas solteras por elección

Sociedad


  • Existe un nuevo concepto de soledad y es un fenómeno a nivel mundial. El "soy sola" que dicen ellas ya no se vive con un dramatismo extremo; dejaron de ser solteronas o separadas tristes para aceptarse tal cual son y vivir la soledad de otro modo.
  • Nuevas mujeres, nueva manera de pensar y prejuicios femeninos que quedaron en el olvido.

Ser mujer, cuentan ellas, no es fácil. Menos, agregan, ser mujer y sola. Pero cuidado, porque estar sola, o bien solo, no significa aislarse del mundo. El concepto de “sola” o “solo” va mucho más allá. Hoy, decir “soy sola” en el caso de las mujeres no es justamente algo malo, despectivo ni mucho menos aburrido. Los tiempos cambiaron.



Cada vez hay más viudas y viudos, solteros y solteras sin apuro. Y al mismo tiempo, cada vez hay menos envases familiares en los supermercados. La soledad es, sin duda, un fenómeno en alza. Pero el “soy sola o solo”, es otro punto.

“Es un término viejo que fue dicho entre divertido y cínico. Nunca fue tomado como algo dramático. Me gusta despertarme sola. Me gusta más hablar de intimidad que de soledad”, dice la periodista y escritora Teresita Ferrari, quien acaba de publicar, justamente, su libro llamado “Soy Sola”, editado por Longseller. No pretende ser un manual de solas y solos, “es el relato sencillo de aquellos momentos que la muestran”.


 “Es un término viejo que fue dicho entre divertido y cínico. Nunca fue tomado como algo dramático", dice Teresita Ferrari.   


¿Qué dice una mujer cuando ante la pregunta del millón (¿Estás en pareja? o ¿no te casaste aún?) lanza un fuerte y claro “soy sola”? Eso mismo: estoy sola, no desesperada ni entregada a cometer cualquier acto lícito o ilícito con tal de tener a su hombre al lado. Sola, explica Ferrari a minutouno.com, es otra cosa.

“La persona que es sola lo es más allá de la compañía. Es una cosa interna de quedarte con vos misma para no angustiarte. Cuando una está acompañado, las decisiones más íntimas las terminás tomando sola”, explica. Claro, estar sola debe tener su lado bueno, buenísimo; y malo, malísimo. La cuestión es, principalmente, no dejarse caer en las ramas de una soledad deprimente ni llevarla como si fuera un peso duro de sostener.

No es novedad. Los tiempos cambiaron. Antes, pensar en ser una mujer sola, incluso una madre soltera, era verdaderamente un pecado. ¿Qué pasa hoy? “La mujer está empezando a tirar los prejuicios a los que estuvo atada durante años. El casamiento es un buen negocio que forma la familia y se trasforma en un micro emprendimiento que a la sociedad de consumo le sirve”.

“Si te quedás sola sos una solterona, si no tenés hijos, una tortona. Las mujeres estámos empezando a ser nosotras mismas. Estoy contenta. No pienso que las cosas sean eternas. Estoy contenta con aceptarme. No me molesto”.


“Al hombre le molesta mucho que la mujer sea así.  Cuando les decís ‘soy sola’ les quitás la posibilidad de que ellos sean el gran trofeo. Les pega en el machismo”, plantea Ferrari. 
    


Teresita Ferrari sostiene su teoría mientras desayuna, con la radio de fondo y el diario sobre la mesada de la cocina. Para ella, ese momento del día es preciado; no hay hombres que molesten ni acaben con el ritual.

“Los hombres -dice- son todo un tema”. ¿Qué nos pasa por la cabeza cuando una mujer se muestra tan independiente? O por llamarlo de otra manera y menos hiriente para la masculinidad que nos toca, ¿cómo reaccionamos cuándo una mujer parece no necesitarnos?

La periodista lo resume de esta manera: “Al hombre le molesta mucho que la mujer sea así. Se sienten excluidos. Cuando les decís ‘soy sola’ les quitás la posibilidad de que ellos sean el gran trofeo. Les pega en el machismo”.

Atención mujeres y chicas a punto de serlo, decir “soy sola”, por si no quedó claro, no es malo. De hecho, es otra manera de disfrutar sin tener que dar explicaciones al marido, amante o acompañante de turno que se queda horas después del desayuno. Esta soledad se disfruta, también se sufre, pero sobre todo, se acepta. Esa es la diferencia.

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