Susto en Chacarita por un derrumbe: cayó un balancín de una obra en construcción sobre una casa
El incidente ocurrió en Bonpland al 1000 donde una vivienda sufrió daños estructurales.
Un balancín de una obra en construcción se derrumbó este martes sobre el techo de una vivienda en el barrio porteño de Chacarita. Por el hecho no se registraron heridos, aunque provocó la indignación de los vecinos y el reclamo ante la falta de controles en las edificaciones.
El derrumbe ocurrió este martes cerca de las 10.40 en un edificio en construcción ubicado en la calle Bonpland 1086, entre Aguirre y Loyola. Hasta allí se desplazó personal de la Policía de la Ciudad y del Sistema de Atención Médica de Emergencia (SAME) tras un llamado al 911 que alertó sobre el colapso del balancín de la obra lindera sobre el techo de una casa, provocando la rotura del tanque de agua.
Si bien en un principio se desconocía si había personas atrapadas o heridas en el lugar, personal del SAME confirmó minutos más tarde que, afortunadamente, no se registraron heridos por el incidente.
“Un acto de inconsciencia como los tantos que hay en las obras”, expresó indignada Graciela, quien habita en la casa lindera a la construcción.
Por su parte, Daniel, el propietario de la casa, remarcó que desde el inicio de la obra que empezaron a sumarse molestias para los vecinos, incluyendo gritas en las paredes, humedad y ruidos excesivos durante todo el día. “Hay que tener en cuenta que hay un edificio en construcción al lado y otro en la parte de atrás. Solo en esa cuadra, está habilitada la construcción de al menos seis edificios. A mi juicio, es una locura total la aprobación de tantas obras al mismo tiempo”, consideró.
El balancín en cuestión se derrumbó sobre el techo de la habitación de los hijos de Graciela y quedó sostenido solo por el tanque de agua, el cual presentó considerables roturas.
Daniel reportó además que, incluso pasada una hora y media después del derrumbe, no se había presentado ningún responsable de la obra: “Estamos esperando a que vengan a dar la cara. No sabemos si alguien se lastimó”.
Y reveló: “No es la primera vez que pedimos la presencia del responsable de la obra para hablar. Tras las primeras molestias que nos provocaron hace meses, dejaron de hablarnos. Les avisamos por mensaje que estaban dañando la vivienda y provocando malestar, pero se hacen los ofendidos. Hace tres días estuvieron trabajando hasta las 20. Esto es la frutilla del postre”.
Graciela, por su parte, agregó: “Hace varios días que tuve el presentimiento de que podía suceder y, efectivamente, sucedió. Yo estaba en esa habitación sobre la que cayó el balancín, no me mató de casualidad”.
Los damnificados reclamaron por la presencia de los responsables de la obra para que se hagan cargo de los daños ocasionados y exigieron el poder tener una convivencia razonable mientras continúa la construcción del edificio de siete pisos.
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