"Si no lo entienden, esto va a ser un río de sangre"

Sociedad

Uno de los delincuentes que mantiene de rehén a una familia en Tortuguitas habló por Radio 10 y pidió la presencia de medios televisivos como garantía. Luego, por C5N dijo: "Si arreglamos yo me entrego pero no voy a ninguna cárcel porque me intentaron matar cinco veces". Lo dijo en la puerta de la casa con la propietaria tomada y mostrando un arma.

Marcelo Leonardo Ameijeiras, tal como se identificó uno de los cuatro delincuentes que mantienen cautiva a una familia en su casa de Tortuguitas, aseguró en su primer contacto con un medio de comunicación, Radio 10, que si las autoridades provinciales no dan respuesta a sus reclamos, correrá "un río de sangre".

Luego, en vivo por C5N, utilizó de escudo a la propietaria de la casa, a quien la tenía agarrada del cuello y mostrando un arma le dijo a los negociadores: "Soy el que más se fugó de las cárceles, con arreglos de plata". Aseguró, además, que en cinco oportunidades quisieron matarlo en cárceles federales y provinciales, motivo por el pidió no ir detenido a la alcaldía de José C. Paz. Ésa fue su condición para entregarse, además de que estén presentes un juez y un fiscal.

"Esto es lo que me va a dar la libertad o me va a dar la muerte", dijo mientras mostraba su arma y apuntaba a la mujer que tiene como rehén. "No soy un asesino, yo no los quiero lastimar, acá hay dos criaturas. Esto es un tema político", lanzó.

Luego sostuvo: "Si no lo entienden las autoridades, lamentablemente va a pasar lo que pasa siempre en la Argentina, todo queda en la nada". Y aclaró: "No somos delincuentes". Ameijeiras fue condenado a prisión perpetua en 1999 por un asesinato.

"Acá hago el arreglo con el ministro de Seguridad (citó al ex titular de esa cartera Ricardo Casal) y con el gobernador (Daniel Scioli). Queremos las garantías de vivir, queremos que esta familia viva, que este bebé tenga una vida digna y que crezca con salud. Si no lo entienden, esto va a ser un río de sangre", amenazó por Radio 10.

Y aclaró además que de los cuatro secuestradores, dos se fugaron de cárceles bonaerenses. "No estamos jugando, no estamos drogados", advirtió.

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