Fue en la misa por las víctimas de trata, exclusión y del narcotráfico en Plaza Constitución, a la que asistieron legisladores porteños y dirigentes sindicales.
Caminando como uno más entre la gente que frenéticamente a esa hora de la tarde pugnaba por llegar a la parada de colectivos o del tren para regresar a su casa, el cardenal Mario Poli atravesó desapercibido Plaza Constitución hasta el lugar donde estaba todo listo para comenzar la celebración. Acompañado por una quincena de sacerdotes, entre los que se estaban Lorenzo "Toto" de Vedia de la Villa 21-24, el padre Franco Punturo de la Villa 20 de Lugano y Gustavo Carrara de la villa del Bajo Flores, el arzobispo porteño encabezó la tradicional Misa en solidaridad de las víctimas de la trata, la exclusión y los narcos.
También acompañaron la congregación de mujeres Oblatas que asisten a mujeres explotadas sexualmente, Red Kawsay, las Hermanitas del Cordero y el Hogar de Cristo, una gran familia para aquellos que están luchando por dejar definitivamente el infierno de las drogas.
"La trata de personas es un pecado social" exclamó con firmeza el arzobispo
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"La trata de personas es un pecado social" exclamó con firmeza el arzobispo apenas iniciada la Misa. Y pidió para que la misericordia de Dios reconvirtiera el corazón de todos aquellos que destruyen la dignidad de niños, jóvenes, mujeres, adultos cuando lucran con su presente, hipotecándoles el futuro.
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No podían faltar en el escenario y aportando sus ofrendas de trabajo sin esclavitud los costureros de la cooperativa de la Alameda, como de SOHO, Lacar y del Polo Textil en Barracas. También las cooperativas de cartoneros, como el MTE y El Álamo. Se acercaron los vecinos del desalojado barrio Papa Francisco. Asimismo los padres que trabajan para frenar el narcotráfico y vecinos de distintos barrios que en las parroquias confeccionan los mapas del Crimen Organizado como Recoleta Insegura.
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Se hicieron presentes los legisladores porteños del bloque Bien Común Pablo Bergel y Gustavo Vera, el secretario general de judiciales y secretario de DD.HH de la CGT, Julio Piumato, y el auditor de la Ciudad Facundo Del Gaizo. También Enrique Palmeyro, director mundial de Scholas, quien al momento de presentar las ofrendas junto a referentes de otras instituciones, pidió "educar por un mundo con trabajo, con pan para todos y donde sea posible la paz"; Sergio Sanchez, conocido como el cartonero del Papa, ofreció en nombre de "trabajadores, recicladores y cartoneros nuestras herramientas de trabajo por la Ciudad y el mundo".
Una vez terminada la misa, Poli saludó y bendijo pacientemente a todos aquellos que se lo pedían. Y así como llegó, se fue.
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