Al final, las terapias alternativas no son tan buenas como parecen
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Por Enrique Márquez
- Dos nuevos estudios sugieren cautela, especialmente a los diabéticos y mujeres con problemas para concebir, en el uso de las medicinas alternativas y complementarias.
- Los diabéticos podrían estar poniendo en riesgo su salud y las mujeres podrían reducir sus oportunidades de embarazo.
- ¿Son realmente buenas las terapias alternativas? ¿O son una mentira?
La presunta inocuidad de determinados tratamientos cuya eficacia no ha sido demostrada científicamente, no siempre es tal y las consecuencias pueden ser impredecibles. La literatura médica desborda en investigaciones sobre este tipo de terapias, aún cuando sus practicantes y consumidores hacen caso omiso a los resultados desfavorables o inciertos, como así también a las recomendaciones de cautela en el empleo de las mismas. Dos nuevos estudios alertan sobre esta situación y revelan los riesgos que implica para diabéticos y mujeres con problemas de fertilidad.
En una línea similar, científicos de la Cardiff University y la Copenhagen University, han señalado que las terapias complementarias podrían reducir las oportunidades de embarazo en mujeres con problemas para concebir.
Los investigadores descubrieron que las mujeres que utilizaban acupuntura, reflexología y otras terapias alternativas en forma simultánea con tratamientos de reproducción asistida, tenían un 20% menos de posibilidades de quedar embarazadas que aquellas que no recurrían a tratamientos de dudosa eficacia.
“Parece que las terapias complementarias no son tan benignas en el contexto de los tratamientos de fertilidad como pensábamos previamente. Posiblemente las terapias que son biológicamente activas tales como las hierbas medicinales, reducen la eficacia de las drogas para la fertilidad”, explica Jacky Boivin de la School of Psychology de la Cardiff University.
El amplio estudio prospectivo consistió en examinar el perfil médico y psicosocial de 818 mujeres danesas que habían comenzado un tratamiento de fertilización in-vitro y observar, durante un año, a aquellas que recurrieron a tratamientos complementarios para reducir el estrés o incrementar sus probabilidades de quedar embarazadas.
El análisis también demostró que las mujeres que recurrían a las terapias complementarias durante sus tratamientos, estaban más angustiadas y afectadas emocionalmente por sus problemas de fertilidad que aquellas que no las usaban. Seguramente este fue el motivo que las condujo a las terapias alternativas y, si bien los investigadores prefieren no arriesgar una relación estrictamente causal, ese camino podría haberlas conducido a la disminución de la efectividad de las intervenciones médicas y consecuente fracaso en el embarazo.
El presente trabajo acaba de presentarse en la 23ª Convención Anual de la European Society of Human Reproduction and Embryology y, según consigna la Dra. Boivin, el próximo paso será llevar a cabo una investigación -con el mismo grupo por un período de cinco años- y poder determinar cuántas mujeres quedan embarazadas a largo plazo.
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