Al final, las terapias alternativas no son tan buenas como parecen

Tecno


  • Dos nuevos estudios sugieren cautela, especialmente a los diabéticos y mujeres con problemas para concebir, en el uso de las medicinas alternativas y complementarias.
  • Los diabéticos podrían estar poniendo en riesgo su salud y las mujeres podrían reducir sus oportunidades de embarazo.
  • ¿Son realmente buenas las terapias alternativas? ¿O son una mentira?

La presunta inocuidad de determinados tratamientos cuya eficacia no ha sido demostrada científicamente, no siempre es tal y las consecuencias pueden ser impredecibles. La literatura médica desborda en investigaciones sobre este tipo de terapias, aún cuando sus practicantes y consumidores hacen caso omiso a los resultados desfavorables o inciertos, como así también a las recomendaciones de cautela en el empleo de las mismas. Dos nuevos estudios alertan sobre esta situación y revelan los riesgos que implica para diabéticos y mujeres con problemas de fertilidad.

Un amplio estudio de revisión, publicado en el Journal of Advanced Nursing, ha concluido que las personas que padecen diabetes están arriesgando su salud por no consultar con sus médicos acerca del uso de terapias complementarias y alternativas, e incluso podrían interferir negativamente con los tratamientos convencionales.

“Aunque algunos productos podrían tener beneficios para los pacientes, así también pueden provocar efectos secundarios o interactuar con los medicamentos convencionales. El fenogreco por ejemplo, utilizado como un suplemento, puede afectar los niveles de azúcar en sangre pero los pacientes ya están consumiendo por otro lado medicamentos para su reducción”, señala Hsiao-yun Chang, co-autora del estudio.

El estudio está basado en una revisión de la literatura médica internacional sobre 18 trabajos publicados en nueve países entre 1990 y 2006. Los resultados indican que los suplementos y guías nutricionales, las hierbas medicinales, las curaciones espirituales y técnicas de relajación son las más utilizadas como tratamientos alternativos de la diabetes. Las características que más influyen en los enfermos a la hora de elegir este tipo de terapias son la edad (más de 65 años) y el género (mujeres), así como la duración de la diabetes, el grado de complicaciones y el auto control de la glucosa en sangre.

Puesto que la gente no suele avisar a sus médicos de que están siguiendo otro tratamiento paralelo, es menester que los profesionales de la salud estén documentados acerca del uso de estos tratamientos y, de ese modo, podrán evaluar y señalar los potenciales riesgos con mayor objetividad para evitar complicaciones a sus pacientes, señalan con atino los autores.

Falsas alternativas para el embarazo

En una línea similar, científicos de la Cardiff University y la Copenhagen University, han señalado que las terapias complementarias podrían reducir las oportunidades de embarazo en mujeres con problemas para concebir.

Los investigadores descubrieron que las mujeres que utilizaban acupuntura, reflexología y otras terapias alternativas en forma simultánea con tratamientos de reproducción asistida, tenían un 20% menos de posibilidades de quedar embarazadas que aquellas que no recurrían a tratamientos de dudosa eficacia.

“Parece que las terapias complementarias no son tan benignas en el contexto de los tratamientos de fertilidad como pensábamos previamente. Posiblemente las terapias que son biológicamente activas tales como las hierbas medicinales, reducen la eficacia de las drogas para la fertilidad”, explica Jacky Boivin de la School of Psychology de la Cardiff University.

El amplio estudio prospectivo consistió en examinar el perfil médico y psicosocial de 818 mujeres danesas que habían comenzado un tratamiento de fertilización in-vitro y observar, durante un año, a aquellas que recurrieron a tratamientos complementarios para reducir el estrés o incrementar sus probabilidades de  quedar embarazadas.

El análisis también demostró que las mujeres que recurrían a las terapias complementarias durante sus tratamientos, estaban más angustiadas y afectadas emocionalmente por sus problemas de fertilidad que aquellas que no las usaban. Seguramente este fue el motivo que las condujo a las terapias alternativas y, si bien los investigadores prefieren no arriesgar una relación estrictamente causal, ese camino podría haberlas conducido a la disminución de la efectividad de las intervenciones médicas y consecuente fracaso en el embarazo.

El presente trabajo acaba de presentarse en la 23ª Convención Anual de la European Society of Human Reproduction and Embryology y, según consigna la Dra. Boivin, el próximo paso será llevar a cabo una investigación -con el mismo grupo por un período de cinco años- y poder determinar cuántas mujeres quedan embarazadas a largo plazo.

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