Cada persona en este mundo tiene el ringtone que se merece
Como todos los accesorios modernos, los celulares denotan algunos rasgos de la personalidad. Conciente o inconcientemente, los ringtones que uno selecciona dicen algo de uno, toda vez que es un sonido que va a ser oído por nuestros acompañantes, sean éstos circunstanciales o no.
A casi todos alguna vez nos sucedió en el colectivo, el tren o un bar escuchar un sonido estridente o desagradable y pensar “pero ¿quién pudo haberse puesto eso en el teléfono?” y levantar la cabeza para verle al cara a semejante personaje.
Y es así: un sonido invasivo como el del ringtone es una expresión de cómo queremos que nos vean. Incluso quienes lo tienen en modo silencioso están diciendo que prefieren el perfil bajo en esa circunstancia.
A continuación una necesariamente incompleta clasificación de las personalidades según los ringtones:
Histéricos, trastornados y neuróticos: usan esos ringtones que gritan “Jelouuuuu!!” o que suenan insistentemente, 3 mil veces por segundo y a un volumen estridente. Suelen argumentar, cuando alguien les critica el desatino, que necesitan ese sonido, porque si no, no escuchan. A confesión de partes, relevo de pruebas: una demostración de su caos interior.
Los que se bajan el ringtone de su canción favorita: No importa que sea una canción de Intoxicados, Madonna o Chayanne. Son personalidades que necesitan compartir con los demás la música que les gusta. No les alcanza con escucharla en soledad. Tienen la misma patología que los que cantan a los gritos la canción que van escuchando en el mp3. Si la vas escuchando, ¿por qué se las cantás a los demás? Porque necesitan que los demás sepan que escuchan eso, que para ellos es la mejor síntesis de lo que son. Herederos de aquellos que, dos décadas atrás, paseaban por la calle con el “estéreo” a todo volumen al hombro.
Los chistosos irremediables: Usan ringtones cómicos: un grito que les dice que atiendan porque tienen un llamado, o la música que caracterizaba al negro Olmedo en “No toca botón”, en fin, algo que pretende causar hilaridad. Muchas veces lo logran, pero a fuerza de conocidos, se van tornando molestos o, al menos, inocuos, Una subtribu importante de esta tendencia son los simpsonmaniacos, que tienen a Homero gritando o cantando.
Los que dicen “Yo no necesito llamar la atención”: Usan el celular en modo vibrador. Son del tipo de persona, fuerte, segura y silenciosa, con tendencias hacia el clasicismo. “Uso el celular porque lo necesito, no para hacerme notar” es la verdad subyacente de esa actitud.
Los analfabetos tecnológicos: Usan el ringtone preconfigurado, porque no saben como cambiarlo, pese a que el sistema operativo de los teléfonos está hecho para que lo entiendan hasta los chimpancés. “Todo lo tecnológico me supera” es su frase de cabecera, pero por lo general, no les parece que sea un defecto. Antes bien, hacen alarde de su ignorancia, no hacen ningún esfuerzo por aprender y tienen una actitud proselitista: creen que todo el mundo debería hacer las cosas como ellos.
Los de la idea fija: Usan gemidos o ruidos similares como ringtones. Pretenden demostrar que el sexo ocupa una parte importante de su vida. Pero, precisamente, la presencia de ruidos de connotación sexual en el “celu” suele denotar lo contrario: Si tenés una vida sexual satisfactoria ¿para qué necesitás llamar la atención sobre eso? ¿No será que hay algo reprimido dando vueltas? Levantan mucha polvareda, pero no dan en el blanco.
Los “pioneros tecnológicos”: Suelen usar ringtones grabados y editados por ellos mismos. Las más de las veces, canciones cantadas por sus hijos o una frase en la voz de alguien querido o importante. Suelen querer demostrar su pericia digital, mucho más que el cariño hacia la persona que suena. El ringtone habla más de ellos que del personaje que habla o canta
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