¿Déjà vu o cómo diferenciamos lugares muy parecidos?
- La respuesta la tienen neurocientíficos de la Universidad de Bristol y del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).
- El estudio podría conducir a tratamientos para los trastornos relacionados con la memoria, la confusión y la desorientación.
Cuando alguien dice “paren el mundo que me quiero bajar”, no está más que significando la velocidad con que se mueve su entorno y lo complicado que es sobrevivir en un mundo en el que todo cambia vertiginosamente. Basta con observar las publicidades de nuevas tecnologías o noticias en los diferentes medios, y no siempre es fácil saber si lo que viste ayer o el mes pasado es lo mismo que estás viendo hoy, si fue aquí, allá o dónde. Todo muta, varía y se transforma velozmente y, por qué no decirlo, a veces sembrando un cierto desconcierto o desorientación en forma paralela.
"Este estudio demuestra que una determinada molécula proteica (el receptor de NMDA), en una red particular de neuronas cerebrales (las células granulosas del giro dentado del hipocampo), es esencial para estos procesos de rápida discriminación. Esto abre una vía de esperanza para el desarrollo de terapias dirigidas al tratamiento de los trastornos del aprendizaje y del comportamiento”, comenta Matthew Jones, integrante del equipo de investigación.
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