Entre las razones por las que la Argentina ocupa este lugar aparecen la gratuidad del registro y la escasa regulación sobre los datos que los usuarios declaran.
Por eso, el dominio argentino podría fácilmente convertirse en un paraíso para los delitos cibernéticos, tales como el phishing (o suplantación de identidad) y la ciberocupación, que consiste en el registro especulativo de dominios para su posterior venta, generando luego conflictos legales.
Nic.ar, la entidad que regula el ciberespacio argentino y administra el dominio de nivel superior del país .ar, además del registro de nombres de dominio de Internet de personas físicas y jurídicas, busca ampliar su rol para dar mayor seguridad a usuarios y agregar valor a las empresas, con un mayor control del registro de dominios.
La idea es agregar valor en el ecosistema de Internet argentino, acompañar a diseñadores y programadores, ayudar a las empresas a mantener su marca en internet, dijoGabriel Brenta, titular de la dependencia oficial Nic Argentina (Nic.ar), bajo la órbita de la Dirección Nacional del Registro de Dominios de Internet, que depende de la Secretaría Legal y Técnica, de Presidencia.
Uno de los pasos para ofrecer mayor seguridad en la web es combatir la ciberocupación, un fenómeno que prolifera rápidamente.
En ese sentido, Brenta explicó que Nic.ar toma reclamos originados en este tipo de conflictos e inicia un proceso administrativo que puede derivar en el otorgamiento del sitio a quien, por cuestiones de identidad o índole comercial, demuestre su legitimidad.
La extensión de la ciberocupación se produjo, según el organismo, como resultado de que el registro de dominios en la Argentina es gratuito, y los únicos limitantes son la disponibilidad de los mismos y el tope máximo de 200 dominios por usuario. De hecho, los dominios de Argentina son los segundos más usados en la región de Latinoamérica y el Caribe, detrás del de Brasil (.br).
Por eso, busca poner un límite a esa práctica y volver a los sitios registrados en la Argentina más seguros y confiables.
La Dirección también impulsa otras herramientas de seguridad, como la actualización permanente de la base de datos, la tramitación de denuncias por datos falsos, el reclamo de dominios mediante la llamada Regla 11 y acciones inmediatas ante denuncias de pornografía infantil o phishing.
De hecho, uno de los primeros pasos en ese sentido fue reducir al mínimo posible el número de usuarios titulares con datos falsos, al verificar los datos al momento de la creación de un Usuario.
En los últimos meses, el organismo también se fijó como prioridad colaborar con otras áreas del Estado. Por ejemplo, creando dominios diferenciados como Tur.ar, que sirve para verificar la seriedad de una agencia de viajes mediante su sitio web, una iniciativa en colaboración con el Ministerio de Turismo de la Nación.
Además, se modernizó para acercarse a los usuarios, con la apertura de nuevos canales de comunicación en redes sociales como Facebook, Twitter, Google+, LinkedIn y YouTube. Históricamente Nic.ar atendía por teléfono o email, comentó Brenta.




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