La IA aumenta la demanda de chips y semiconductores: ¿qué pasará con los precios de celulares y computadoras?

Tecno

Las memorias DRAM y los sistemas de almacenamiento podrían registrar subas de hasta el 125% y 234% respectivamente.

El vertiginoso avance de la inteligencia artificial (IA) está provocando un fuerte impacto en la economía global, manifestado en el encarecimiento de insumos clave y una persistente presión sobre su disponibilidad.

La demanda de chips especializados necesarios para entrenar y operar estos modelos crece a un ritmo que la oferta no logra equiparar, dando lugar a un escenario de costos en alza, menor previsibilidad y plazos de adquisición cada vez más complejos.

De acuerdo con proyecciones de la consultora Gartner, el mercado global de semiconductores superará los USD 1,3 billones en 2026, traccionado principalmente por la expansión de la IA. Este crecimiento arrastra un severo incremento en el costo de componentes esenciales: las memorias DRAM y los sistemas de almacenamiento podrían registrar subas de hasta el 125% y 234% respectivamente, consolidando una tendencia inflacionaria dentro de la industria tecnológica.

Efecto derrame en el consumo y la infraestructura

Este incremento de costos ya se traslada al bolsillo del consumidor y a la estructura corporativa:

  • Dispositivos más caros: Las estimaciones indican que la suba de componentes elevará el precio de las computadoras en un 17% y el de los smartphones en un 13%, ralentizando además los envíos globales de dispositivos.

  • Concentración de ingresos: Según datos sectoriales publicados por Economic Times, los chips vinculados a la IA ya representan cerca de un tercio de los ingresos totales de la industria de semiconductores, evidenciando cómo la economía del conocimiento absorbe la capacidad productiva mundial.

  • Inversión en infraestructura: La necesidad de optimizar procesos exige mayor capacidad de cómputo y almacenamiento, lo que explica las millonarias inversiones de los hiperescaladores en la construcción de data centers, en medio de cadenas de suministro fuertemente tensionadas.

La encrucijada corporativa y el fin del hardware propio

"Hoy muchas compañías se encuentran en una encrucijada: necesitan más capacidad de cómputo, pero el acceso al hardware es cada vez más costoso y volátil", explica Rafael Ibáñez, CEO del data center Skyonline (firma que concentra el 25% del market share de la banca privada local). El ejecutivo añade que la IA absorbe gran parte de la producción global, modificando por completo la planificación tecnológica de las organizaciones.

Bajo este panorama, el modelo tradicional de adquirir infraestructura propia —asociado históricamente al control— exhibe sus límites ante precios inestables y disponibilidad no garantizada. "Lo que antes era una decisión de compra hoy es una decisión estratégica. Las empresas necesitan desacoplar su crecimiento del acceso al hardware", señala Ibáñez.

Flexibilidad financiera: del CAPEX al OPEX

Para sortear la volatilidad del mercado, ganan terreno soluciones que permiten acceder a infraestructura sin la obligación de comprar equipamiento:

  • Nube privada: Alternativas como SkyCloud ofrecen capacidad de cómputo bajo demanda y escalabilidad, eliminando la necesidad de realizar grandes inversiones de capital en hardware.

  • Bare Metal: Para organizaciones que exigen infraestructura dedicada por rendimiento o regulación, este esquema permite disponer de máquinas físicas exclusivas (sin capas de virtualización) trasladando el riesgo de compra, renovación y gestión a un proveedor especializado.

Este giro no solo es tecnológico sino también financiero. Migrar de un modelo basado en la inversión de capital (CAPEX) a uno centrado en los gastos operativos según el consumo (OPEX) permite a las compañías ajustar costos a su demanda real, reducir el riesgo de obsolescencia y reaccionar con agilidad. En un entorno donde la IA impulsa la innovación pero restringe el acceso al hardware, la adaptabilidad será la llave para sostener la competitividad.

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